La primera vez que se utilizó este término fue de boca de Paracelso, el alquimista, nacido en 1493, que intentando encontrar la “Piedra Filosofal” creó una criatura que llamó Homúnculo, dado su parecido con un pequeño hombre. Era un ser formado de materia inanimada de 30 centímetros de altura y absolutamente desproporcionado.




