Ola de cambios de avecina (1)

Me temo que el titular es una broma. Ya nos gustaría. Empecemos. Si tomamos los diferentes estratos del sistema educativo español hasta la mayoría de edad encontramos distintos caminos. Hablaré de los que he vivido.

 

. Ya nos gustaría. Empecemos. Si tomamos los diferentes estratos del sistema educativo español hasta la mayoría de edad encontramos distintos caminos. Hablaré de los que he vivido.

En bachillerato no tenemos escusa, la motivación la tenemos en el momento que decidimos alistarnos ya que pese a ser educación secundaria, no es obligatoria. Si bien no nos interesan las clases y lo que nos interesa es el título o las puertas que se nos abren al conseguirlo, eso ya es algo más personal, cada uno se mueve por sus intereses. Sean cuales sean, no dejan de ser motivaciones.

En la etapa de la escuela -infantil y primaria- el tema de la creatividad, la autonomía, el hacerles sentirse importantes y con posibilidades, que se sientan parte de todo lo que ven -luego, motivados- es -y ha sido- recurrente durante muchos años.

Todo el mundo sabemos que a los niños -y más cuando son pequeños- les gustan las tareas manipulativas, les interesan las nuevas tecnologías, les motivan los concursos, les apasionan los juegos y les encanta la posibilidad de tener palabra en el aula así como de tener el derecho a crear. Integrar la materia que actualmente debe darse en las escuelas con estos elementos es tan costoso -temporalmente hablando- como vital, pero existen muchos ejemplos a seguir y el camino ya esta asfaltado. Ahora hace falta tener ganas de recorrerlo.

Donde encuentro más lagunas es en la educación secundaria obligatoria, no veo ningún modelo realmente eficaz o bien se ha perdido entre las aulas.

Empecemos el camino de la búsqueda de la motivación. Hagámoslo por ellos.

¿Les gusta a los chicos de ESO realizar tareas manipulativas? Siempre es un plus ir al laboratorio pero, ni todas las materias pueden llevarse a cabo en los laboratorios, ni todos los alumnos están contentos en clase -ni en los laboratorios-.

¿Qué tal actividades TIC para hacer algo menos pesada la unidad? Primero, la mayoría -o todos- tienen un ordenador en casa y no les parece, para nada, una novedad, pueden utilizarlo cuando quieran y para lo que quieran. Segundo, de ir a la sala de informática todos se conectarán a las redes sociales de inmediato y de estar censuradas accederán a ellas a través de otras páginas. De no ser así estarán con los típicos mini-juegos. Nada que no sea dicho desde la propia experiencia.

Veamos pues el tema de los concursos. ¿Les incentivará? Claro que no, en el caso de que la mitad de la clase no se retire antes de empezar alegando yo no se nada y no voy a ganar, ya no son tan niños, a pocos les interesa ganar por ganar, tampoco hay recompensas que les interesen -bueno, cómprenles una consola y tendrán a más de veinte alumnos memorizando brutalmente todo lo que haga falta-.

Siguiendo con esta búsqueda de posibilidades para motivar en la ESO nos encontramos con los juegos. Bueno, los únicos juegos que van a querer jugar es a los deportes, oséase, 90% fútbol, no hay más que hablar.

Llegados a este punto sólo nos queda por analizar en la educación secundaria obligatoria dos elementos motivadores de la primaria: palabra y creatividad.

La creatividad esta muy mal vista por los chicos de esas edades, nada más alguien intenta aportar algo nuevo a la clase, a algún juego-deporte o bien le encuentran escribiendo o dibujando, se le echan encima. Aquí no vamos a dejarnos llevar por algunas mentes adolescentes poco creativas, pero del mismo modo que apagar la llama de la creatividad es muy difícil, a mi parecer imposible -y menos mal que así es-, pues si le pillan dibujando en clase simplemente lo seguirá haciendo en casa, también es tremendamente complejo encender una llama en una persona. No todo el mundo es tan creativo como su compañero ni hemos de pretender que lo sea, de modo que tampoco podría ser la creatividad -aunque me gustaría que se le diese más oportunidades- el promotor de la motivación de los alumnos.

Entonces será la palabra, no hay más remedio. Pues tendrá que haber otro remedio porque este no pinta demasiado bien, ¿la palabra? Si todos se esconden continuamente en la clase, nadie pide turno para hablar y cuando les preguntas se quedan paralizados como si acabaran de ver a la mismísima Gorgona se complican las cosas. Pero no nos preocupemos por trabajar el don de la palabra, que eso ya lo tienen, sólo que ni levantan la mano para pedir turno ni charlan de nada relacionado con la sesión.

Veremos otro día que posibilidades nos quedan por probar y que podemos hacer al respecto para que en los centros de secundaria haya profesores gritando ¡Mis alumnos no se duermen en clase!.

UNETE



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