. Una
política que, en opinión de los entendidos, traerá más paro, más insatisfacción
y más desconfianza en la Consejería de Educación.
Tales recortes y paro son
consecuencia del Plan de Racionalización del Gasto Público, cuyas medidas son
un ‘atentado’ al profesorado, a su dignidad y a su profesionalidad, además de
repercutir directa y negativamente en la calidad de la enseñanza en todos los
niveles del sistema educativo.
La ciudadanía no tiene más que
echar una ojeada a las medidas adoptadas. Sépanse: incremento de horarios
lectivos y ratios; recortes absurdos de plantillas consolidadas; becas
eliminadas; amplios recortes en infraestructuras; despido de interinos;
reconversión brutal de plazas de maestros,… No hay duda que todo eso tendrá
repercusión en los logros alcanzados y consolidados en los últimos años. Parece
como si algún descontrolado ‘parásito’ de los que acompañan a Juan Vicente
Herrera estuviera interesado en hundirle y, de paso, dañar al sistema educativo
de Castilla y León.
No debe echarse en el olvido la
medida del ‘céntimo sanitario’. Un céntimo que no es uno sino 4,8 céntimos por
litro. Además de perjudicar al profesorado, ya está surtiendo efectos negativos
en los surtidores limítrofes con otras comunidades que no lo tienen implantado
o han implantado un solo céntimo; ahí está la pérdida de puestos de trabajo, el
cierre de gasolineras y la falta de planificación demostrada por la Junta y su
Consejería de Hacienda. No nos cansaremos de pedir la dimisión de la consejera
de Hacienda y del consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León. De ahí
que aprovechemos esta ocasión para hacerlo una vez más.
El actual cambio de las
condiciones laborales de los docentes, su merma de las retribuciones y un sin
fin de situaciones retrógradas han oscurecido las promesas de la Junta. Unas
promesas que nunca llegaron a cumplirse y que son un ataque frontal a los
derechos laborales, éticos y sociales de los docentes de Castilla y León.
No tenemos ninguna duda: la Junta
de Castilla y León ha entrado en guerra con la ciudadanía en general y, en
particular, con los contribuyentes, además de ser ejemplo de retorcimiento en
los presupuestos dedicados a la educación. Ni que decir tiene que el elenco de
medidas también es un ataque sin precedentes a lo que conocemos como Estado del
Bienestar. Por si no era suficiente, ahora dice el ministro de Hacienda que las
próximas reformas serán Sanidad y Educación. ¡Para echarse a temblar!