La fibromialgia



LA FIBROMIALGIA (FM)              

 

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          La FM es de etiología desconocida y afecta principalmente a las partes blandas del cuerpo: músculos, ligamentos, nervios y tendones; aunque no a órganos vitales. Hay reconocidos 18 puntos gatillo de dolor intenso.

       Los síntomas son: dolor crónico generalizado, ansiedad, fatiga crónica, trastornos del sueño e insomnio, anquilosamiento, disfunciones articulares, problemas genitourinarios, puntos miosfasciales hipersensibles, problemas abdominales, dolores musculares y del tejido blando, desequilibrio, síndrome de piernas inquietas, síntomas alérgicos, trastornos cognoscitivos y de la orientación, cefaleas, acúfenos y depresión. La intensidad de los síntomas varía de una persona a otra y no quiere decir que se tengan todos a la vez, aunque hay casos en los sí.

              En la actualidad, los tratamientos ayudan a mejorar los síntomas, pero no curan. Por eso, es importante: conocer la enfermedad y aceptarla; hacer ejercicio según las posibilidades de cada uno; seguir una alimentación adecuada; tener apoyo familiar, social y si es necesario, psicológico. De esta forma, la calidad de vida de la persona afectada mejorará notablemente.

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La fibromialgia


LA FIBROMIALGIA (FM)              

 


         Es una enfermedad crónica, reconocida  en  el año 1992 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “enfermedad reumática”.          

          La FM es de etiología desconocida y afecta principalmente a las partes blandas del cuerpo: músculos, ligamentos, nervios y tendones; aunque no a órganos vitales. Hay reconocidos 18 puntos gatillo de dolor intenso.

       Los síntomas son: dolor crónico generalizado, ansiedad, fatiga crónica, trastornos del sueño e insomnio, anquilosamiento, disfunciones articulares, problemas genitourinarios, puntos miosfasciales hipersensibles, problemas abdominales, dolores musculares y del tejido blando, desequilibrio, síndrome de piernas inquietas, síntomas alérgicos, trastornos cognoscitivos y de la orientación, cefaleas, acúfenos y depresión. La intensidad de los síntomas varía de una persona a otra y no quiere decir que se tengan todos a la vez, aunque hay casos en los sí.

              En la actualidad, los tratamientos ayudan a mejorar los síntomas, pero no curan. Por eso, es importante: conocer la enfermedad y aceptarla; hacer ejercicio según las posibilidades de cada uno; seguir una alimentación adecuada; tener apoyo familiar, social y si es necesario, psicológico. De esta forma, la calidad de vida de la persona afectada mejorará notablemente.

EMPAR LLADOSA TORTOSA       MIEMBRO DE LA   JUNTA DIRECTIVA AVAFI




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