El niño que fuiste

Con el acelerado ritmo de vida que tenemos del trabajo a la casa  o de la escuela a la casa, se nos olvidan muchas cosas que sentimos o hacemos de forma cotidiana, nuestra vida deja de ser vida y termina por convertirse en una aburrida y tediosa rutina.

 

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La cual termina siendo más de lo mismo como si fuéramos maquinas e hiciéramos todo por comandos. ¡Aggg! Me revienta eso, digo no todo debe der ser rutina. Deberíamos de darnos lo que yo denomino “Mis cinco minutos de idiotez” (Claro, pueden ser más) durante esos cinco minutos trato de se hacer locuras, olvidarme del  estrés y salirme de lo “normal”.

Claro ¿Qué mejor forma de liberarse un poco, como cuando éramos niños y hacíamos y deshacíamos sin importarnos lo que los demás piensen? y conforme vamos creciendo ese niñ@ inquiet@ que éramos se termina convirtiendo en lo que decíamos ser “un aburrido y enojón” adulto de esos que tanto que tanto criticábamos y que decíamos que nunca íbamos a ser.

Claro que como crecemos vamos tomando responsabilidades y pues por ende más seriedad pero igual date tus cinco minutos ¡Ahora sí que busca tu niño interno!(Pero tampoco espero que suene a curso de superación personal barato) recuerda que le gustaba que hacía, súbete a la resbaladilla, come mucho dulces (Si eres diabético pues no) , vete a los columpios, juega video juegos, toca timbre y échate a correr ¡Trata de reencontrarte con él!.

                                              

UNETE



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