
. Desde las épocas más remotas la gente viene prestando plata y el precio del dinero -que es el interés- ha sido motivo de grandes discusiones ¿en que se diferencia el interés justo de otro usurero? y en foma más general ¿que distingue el precio justo de un precio abusivo?. Desde mucho antes de Platon se viene discutiendo cual es el precio justo de las cosas y por muchos siglos existió la creencia que cada cosa tiene un valor "natural" u "objetivo" alrededor del cual debe estar su precio de venta, el problema es como conocer ese valor objetivo y en base a que se podría calcular.Incluso hoy, después de siglos de teoría económica y miles de estudiosos que se han quebrado la cabeza por el asunto, hay ideas antiguas que siguen vivas, no solo entre los menos informados, sino también entre muchos economistas profesionales y políticos. porque tienen la ventaja de ser ideas sencillas, atractivas y fáciles de creer. Una de las ideas económicas que más daño ha causado en la historia es la creencia que existe un precio natural o justo para las cosas y que ese precio puede ser determinado con precisión.¿Exagero? Claro que no, solo piensen lo que pasó cuando el cristianismo sustituyó al imperio romano y la idea que prestar dinero con interés pasó a ser pecado de usura. La humanidad tuvo siglos de Oscurantismo, extrema pobreza, retraso, pestes y barbarie, con una economía feudal de subsistencia donde los reyes y nobles vivían apenas mejor que sus caballos, para que hablar de los vasallos. Todo esto fue consecuencia directa de que la idea de la usura impidió que floreciera el comercio y que se reprodujera la riqueza. Siglos de miseria por culpa del fanatismo religioso y moralista.En esos años solo los judíos, gracias a que no tenían la restricción contra la usura, podían prestar con intereses y por eso se fueron enriqueciendo. Aunque muchas veces su negocio era ilegal y sacrílego eran tolerados por su rol socialmente necesario (algo así como lo que pasa con la prostitucuón), sin judíos no podía existir el comercio como lo muestra Shakespeare en El Mercader de Venecia, que también retrata la antipatía profunda que despertaba un judío rico, incluso durante el Renacimiento.Y ya que estamos en el Renacimiento, entonces fue cuando apareció algún Papa despabilado, tal vez un Borgia, que leyó con cuidado el Nuevo Testamento y se fijó que hasta en la Parábola de los Talentos Dios aprobaba los préstamos con interés. Entonces la iglesia Católica se asoció con los Medicis formando el enorme y monopólico consorcio que permitió la explosión de riqueza material, cultural y artística que fue el Renacimiento.Algunos siglos después aparece Adam Smith, estudiando por primera vez en serio los asuntos económicos, luego David Ricardo y finalmente Karl Marx. Los tres grandes economistas clásicos compartían la creencia en que las cosas tienen un valor objetivo y que existe un precio justo, que es formado por el costo de los materiales, más el valor del trabajo empleado, más la tajada del capitalista. Aunque algunos devotos de Smith lo nieguen, en la Riqueza de las Naciones eso sale clarito, al menos yo lo leí y lo entendí así. Para que hablar de Marx que armó toda su teoría alrededor del valor-trabajo.Algo que nadie pensó hasta esa época es que los precios de las cosas varían según las circunstancias lo suficiente como para sospechar que ese valor natural, objetivo no existe y que los precios se forman en el momento de hacer la transacción según las necesidades del comprador y vendedor. Los marginalistas Jevons, Wallras, Menger, fueron los primeros en darse cuenta de algo que durante siglos estuvo allí pero nadie pudo notar: el precio justo simplemente no existe y la relativa uniformidad de precios se debe nada más a que las necesidades humanas son parecidas bajo similares circunstancias.Los economistas austriacos fueron todavía más allá al afirmar que el precio es completamente subjetivo negando incluso que los costos de materia prima tengan que ver en la formación de los mismos, una idea contra intuitiva pero no difícil de demostrar con la formación de muchos precios reales.Cuando aparecen economistas profesionales, diciendo que "los bancos están ganando demasiado" o "la tasa de interés es usurera" son un chiste para cualquiera que haya leído un poco de historia económica. Ellos hablan de ideas anteriores al siglo XIX. Que gente así tenga tribuna en los medios o los dejen hacer clases muestra la calidad intelectual de los lugares donde trabajan.Pero si uno lo piensa bien, no hay mucho de que extrañarse. En los años 60 los economistas de la CEPAL escribían papers y tenían cátedras en universidades de prestigio propagando ideas mercantilistas ¡una teoría que Adam Smith ya había desacreditado en el siglo XIX! No creo que sean ignorantes ni mucho menos, son demagogos, políticos que saben que la gente común es más fácil de seducir mientras más simples y primitivas sean las ideas que les venden.