. Además
saben lo importante del consumo de vegetales, no sólo por su aporte vitamínico
y de fibra, sino que constituyen parte de un buen hábito alimenticio que
llevará a nuestros hijos a ser adultos saludables con menor incidencia de enfermedades crónicas
como cáncer, asma, diabetes, dislipidemia entre otras.
¿Es suficiente comer los vegetales o la manera como los
cocinamos influye o altera todos sus beneficios?
Durante mucho tiempo la sopa con vegetales y alguna carne,
hervida durante horas (para que suelte la sustancia) fue el primer alimento que
recibían los bebes al iniciar con la alimentación complementaria.
¿Es esa sopa realmente nutritiva? ¿Estamos ofreciéndolo a los
bebés los nutrientes necesarios? ¿Qué pasó con las vitaminas y con la fibra de
los vegetales luego de tantas horas de ebullición? ¿Además, el recibir todos
esos vegetales juntos y los sabores mezclados es lo mejor para entrenar el
paladar de nuestros niños y crear hábitos de alimentación saludables para su
futuro?
La sopa no solo es insuficiente en aporte calórico para ser
alimento de un bebe (aporta la mitad de calorías que un puré independientemente
de todo el amor con el que la hayan preparado o los ingredientes que hayan
utilizado) sino que además el hecho de sumergir los vegetales en agua y
llevarlos a ebullición por tiempo prolongado, destruirá por completo la fibra
hidrosoluble y perderá sus vitaminas y nutrientes.
¿Por que es importante la fibra? La fibra juega un papel
importantísimo en la regulación de la micro flora intestinal. Sí, dentro del
intestino tenemos bacterias que nos ayudan a digerir los alimentos y a mejorar
su absorción, previenen el estreñimiento y el cáncer, y mantienen un equilibrio
evitando que otras bacterias que si podrían hacernos daño crezcan y causen
enfermedad. Si no ingerimos cantidades adecuadas de fibra éste equilibrio se ve
alterado y por más que le demos los alimentos adecuados a nuestros hijos su
absorción no será la mejor.
Pero eso no es todo, el sancochar los alimentos en agua también
puede cambiar su forma, color y olor y convertir alimentos muy vistosos y
agradables como el brócoli o los espárragos en alimentos de mal aspecto, color
amarillento y olor desagradable. Eso sin tener en cuenta que memoria queremos
que tenga nuestro hijo sobre los alimentos, sobretodo en la primera etapa de su
alimentación, en la cual, los alimentos que le ofrecemos, más que una función
nutricional (que se la da principalmente la leche) tienen una función de
aprendizaje y memoria para relacionarlo y crear vínculos agradables con el
proceso de alimentación.
Tal vez sea más sencillo darles una sopa con todo junto, pero
realmente ¿le estamos ofreciendo las calorías, nutrientes y sabores que nuestro
hijo necesita? ¿Cómo hacer para evitar todas estas pérdidas en la cocción de
los alimentos?
El cocer al vapor los alimentos es la forma más segura,
nutritiva y agradable de ofrecérselos a nuestros hijo y por que no para toda la
familia. Durante la cocción al vapor los vegetales no están en contacto con el
agua por lo cuál no hay pérdida de vitaminas o fibra hidrosolubles. Además los
alimentos conservan su color, olor y sabor originales, permitiéndonos entrenar
el paladar de nuestros hijos ofreciéndoles los alimentos de la forma más
natural posible para que los reconozcan y acepten, creando en ellos hábitos
saludables para toda la vida.
Dra. Paola Arrús Ackermann
Médico Pediatra
Maestría en Nutrición