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Además de votar


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03/04/2012


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..." poner en duda nuestra voluntad de verdad; restituir al discurso su carácter de acontecimiento; levantar finalmente la soberanía del significante...." 

Michael Foucault









 Hoy 2 de Abril a treinta años del "Desembarco en Malvinas" y la segunda recuperación fugaz de las islas, todos los discursos- incluso este, que como columna de opinión no deja de ser un discurso- deberían reflexionar sobre esto. Pero este mismo año, cuando varios temas muy sensibles a la economía y a la sociedad, acorralaban al Gobierno Nacional, la Presidenta anunció la apertura de  informes "secretos "sobre la Guerra de Malvinas - que en realidad no eran tan secretos, porque habían sido publicados hasta en revistas en el pasado cercano- y a partir de allí comenzó una escalada de declaraciones, anuncios y amagues de medidas duras contra el Reino Unido, que luego no fueron tan duras y solo sirvieron para que los Ingleses respondan, para  que las negociaciones diplomáticas  no se produzcan, para que El Príncipe  practique sus juegos de guerra en las islas,  para que las Malvinas se alejen  un poco más y sobre todo para que la sociedad esté distraída, con un sueño que nunca se cumple "Malvinas Argentinas".





En ese momento hace poco más de un mes, di mi opinión al respecto de Malvinas, una posición que sostengo desde la recuperación de la democracia y que ninguna administración posterior, me hizo cambiar, no por una convicción personal, sino, porque los resultados, me lo demuestran. Esas ideas y reflexiones de años, las reuní en la columna  "¿Para qué queremos que Las Malvinas sean Argentinas?"  y aunque con el tiempo, la experiencia fortaleció mi visión, también muchas veces dudo , que como sociedad- incluyéndome- estemos maduros para una verdadera negociación, como la que planteo. 





Por eso, doy mi más profundo homenaje y agradecimiento a los Veteranos  y Soldados que participaron de la guerra, y a la vez repudio al gobierno de facto,   que tomó una decisión tan equivocada y a todos aquellos que apoyaron a conciencia, esa decisión. 





Como todos los ciudadanos, hoy voy a  presenciar los homenajes, que de no ser un "feriado puente" hubieran sido multitudinarios y sin duda   hubiéramos devuelto modestamente a nuestros héroes, algo de lo que entregaron . Pero no me quiero distraer de la realidad, no quiero perder de vista, lo que pasa, lo que se hace, lo que no se hace y lo que hoy podemos cambiar. La Dictadura, la guerra, y estos años de democracia, nos dejaron- aunque aveces no lo terminemos de concientizar- un gran aprendizaje. 





A la Dictadura no le podíamos hacer preguntas, no la podíamos cuestionar, no le podíamos pedir rendición de cuentas. Era una dictadura. Los poderes de Estado no existían, ni el  Congreso, ni la Justicia,  solo ellos mandaban. Su gobierno se reducía a unas pocas personas no más de tres - visibles- con uno que se hacía llamar "excelentísimo" . La justicia no existía- ni siquiera para proteger la vida de los detenidos y desaparecidos- la economía la manejaban a discreción y cuando comenzaron a ver que algo no funcionaba bien y los números no daban, culparon a los privados, empresarios, productores y formadores de precios, por esos resultados.  Quizá por esa razón es que la sociedad, también comenzó a creer- a la fuerza - en ese discurso y a culpar a sus propios conciudadanos por todos los males. Los detenidos "Algo habrán hecho" los comerciantes " la quieren todas para ellos" los empresarios "la tienen atada" y los Sindicalistas y Políticos - verdaderos,  no los que apoyaron a los dictadores, " Quieren vivir de la política y el sindicalismo" 





Esos años de enemistad social, culpas para todos , menos para los más culpables  e  individualismo, pasaron; luego vendría "El Juicio a Las Juntas" , pero muy pronto y cuando parecía, que por primera vez en años había justicia, llegaron  las Leyes de Impunidad. Más tarde"Los Indultos" terminaron de quitarnos los pocos conceptos creíbles y democráticos, que habíamos logrado como sociedad. Con este último gobierno, recuperamos la justicia para los Crímenes de Lesa Humanidad, se está haciendo- lentamente- justicia sobre las causas de los Detenidos y Desaparecidos, pero, algunos conceptos sociales, no lo terminamos de abandonar. 





Desde hace casi treinta años votamos, podemos elegir a quienes nos gobiernan y aunque dos de  los gobiernos democráticos, terminaron antes de cumplir su mandato- con gran incidencia opositora- valoramos, que  ni la peor crisis económica  como fue el crac de 2001,  nos hizo perder la continuidad institucional. Sin embargo, esos conceptos que antes mencioné, que nuestra sociedad sentía durante la dictadura- las Dictaduras- no los dejamos de evidenciar, si bien con otras palabras y en un contexto distinto.

 Seguimos sin tener una cohesión social real, nos dejamos dividir con mucha facilidad por el discurso del poder- de más de un poder- culpamos y cuestionamos a los privados, empresas y comercios, por la falta de reglas económicas claras y que le den resultados a la sociedad. Pensamos ingenuamente, que a las víctimas de determinados crímenes y delitos, les  sucedieron "por algo" y que " a nosotros no nos va a suceder". Quizá   tenga que ver también, con la sociedad de consumo y el individualismo que genera, pero aunque esto lo compartamos con otras sociedades de occidente, lo que nos diferencia, es que seguimos- de un modo masivo- sin exigir, reclamar, pedir rendición de cuentas y claridad en la administracción pública a los gobiernos democráticos.





Es más común que un ciudadano proteste a un comerciante y lo cuestione, por determinado aumento de algún precio, que todos sabemos depende de una cadena de valor ;  a que  reclame y se indigne, del mismo modo, por la corrupción política y los gastos suntuosos y sin  control legislativo, que hacen los gobiernos. La gente tiene un caracter intervencionista- casi comunista- con el sector privado y al sector público, mientras que las crisis económicas no sean terminales y masivas, les permiten cualquier irregularidad. El discurso termina  convenciendo a la sociedad, que lo que haga el gobierno- los gobiernos- con los fondos públicos- fondos de todos - está bien, pero en cambio cualquier actitud del ámbito privado - que a sus recursos y rentas se la auto-gestiona   y de paso contribuyen a los fondos públicos- puede ser cuestionado. Los privados,    no tienen discurso que los defienda o legitime, los más poderosos cuenta con la publicidad, como herramienta y los más modestos, solo con su trabajo.





El "significante" del discurso oficial, nos hace perder de vista el significado de los hechos  reales.





A treinta años de la recuperación fugaz de Las Malvinas y del comienzo de la recuperación definitiva de la democracia, seguimos sin entender, si ejercitar y sin hacer valer, todos los derechos que nos permite  esa democracia.





Además de votar. 







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