UNA PELÍCULA QUE RECIÉN EMPIEZA

 

.wordpress.com/2007/04/18/tus-hijos-no-son-tus-hijos/">Kahlil Gibrán nos haya marcado tanto como para seguir su enseñanza a pié juntillas. Pero ante la evidencia de lo que se observa en la realidad que nos toca vivir, se puede afirmar sin temor a equivocarse demasiado, que es exactamente eso, lo que hemos hecho. Comportándonos como si sus palabras se hubieran hecho carne en nuestro inconsciente colectivo. Aceptándolas tan sumisamente como si las mismas constituyeran un mandato divino.Como resultado de la aplicación de estos conceptos a nuestra cotidianidad, los adultos que se hicieron padres desde hace unas décadas, fueron renunciando mansamente a imprimirles a sus hijos los mandatos derivados de nuestra cultura encarnada por sus padres y abuelos, donde el núcleo central de la misma es la religión. Núcleo a donde se dirigen los dardos envenenados de esta contracultura. Que impone adoptar ese dejar hacer como la respuesta permanente a cada acción o propuesta de sus hijos.Es más, en uno de sus versos del poema aludido, dice concretamente: “Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer”. Pudiéndose comprobar que los adultos de hoy buscan parecerse a sus hijos en todos los aspectos. Los que la mayoría de las veces los muestra absolutamente ridículos, lamentables, carentes de sentido y de responsabilidad.Es también comprobable aquello tan cierto de que alguien ocupará finalmente los espacios vacios. Siendo el “mercado”, el que, ante la realidad del abandono, ocupó el lugar central destinado a los padres en la educación de sus hijos. Ya que, ante la deserción de estos, cuando  los dejaron huérfanos, produjeron enormes vacantes en la subjetividad de sus hijos. Siendo ahora el mercado quien avanza ordenando, a través de las sugerencias que se emiten con las modas que prácticamente nadie se anima a desobedecer. Quien indica que es lo que deben hacer los niños y jóvenes con sus vidas. Fundamentalmente, por ser lo central en sus intereses, que deben consumir para seguir integrados al grupo de pertenencia donde habitan  sus pares.Cuánto daño gratuito nos hemos hecho y cuanto daño más todavía presenciaremos. Ya que esta película recién empieza. Y pensar en un cambio de rumbo es solo una débil ilusión sin visos de realidad.Eugenio Garcíahttp://garenioblog.blogspot.com 

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