Mi reconciliación con la quinua



Desde niña he escuchado sobre las bondades, beneficios y propiedades casi mágicas de la quinua, sin embargo, sigue siendo un ingrediente poco frecuente en nuestra dieta.  Recuerdo un puré de papa amarilla con quinua que preparaba mi mamá cuando era chica y tal vez alguna vez haberla probado en un guiso similar al del trigo, pero pasaron muchos años sin volver a probarla.

 


Cuando nacieron mis hijos una de las primeras papillas fue el famoso puré de quinua con papa amarilla de la abuela, por supuesto, pero tan pronto comieron de la olla familiar paso nuevamente la quinua al olvido. Soy muy consciente de sus propiedades, si me preguntan digo: “claro es buenísima”, y siempre la recomiendo como una de las primeras papillas a mis pacientes, pero, que pasa con el menú de la casa, porque no esta incluida en él.

Cuando empecé con “Enseñando a comer a mi hijo” quise ocuparme principalmente de productos peruanos, sobretodo de aquellos muy nutritivos y poco utilizados y fue ahí donde comenzó mi reconciliación con  la quinua, y con ésta la inclusión en el menú familiar. En ésta búsqueda encontré un blog “La cocina de Leticia y Don Lucho”, fue ahí que descubrí el secreto de la quinua, cómo cocinarla, no importa que plato vayas a preparar con ella primero debes sancocharla, y éstas son las recomendaciones de Don Lucho.

Como cocinar la quinua

  • Lavarla muy bien aunque la bolsa diga que no es necesario, varias veces hasta que el agua salga trasparente y sin espuma.
  • Colocarla en una olla así mojada y apenas cubrirla con agua de botella o bidón (no del caño aunque sea potable), si fuese necesario agregar más agua durante la cocción pero no demasiada.
  • Sancochar hasta que empiecen a aparecer las primeras colitas, cuando el grano revienta aparecen como unas colitas blancas. Ese es el momento de apagarla, ponerle una tapa y dejarla reposar por una hora.
  • NO agregar sal ni ningún otro condimento para la cocción.
Con este procedimiento redescubrí la quinua, a partir de este punto no existe receta, sino imaginación. Puede ser utilizada para lo que quieran, pueden preparar con ella su plato favorito, una paella, una arroz (perdón, quinua) con pato, chaufa, un risoto (quinoto), una ensalada, un pastel, una mazamorra, un dulce, no existen límites.

La primera vez que la preparamos en casa fue aderezada con cebolla, ají panca y chancho como si fuera trigo y luego un chorrito de leche, queso fresco y perejil picado, a los chicos les fascinó. Mi hija dijo que era trigo bebe. Ahora cuando la ve cocida en la olla no se resiste a meter la mano y comérsela con los dedos (“arroz bebe”, dice).

Pero fue hoy mientras preparábamos con los chicos un pastel de espinaca con quinua (receta de Don Lucho) que mi hijo con una frase me recordó que la quinua además de deliciosa, y ahora si puedo decir que forma parte de la dieta habitual de mi familia, es muy nutritiva. Este pastel no sólo es fácil de preparar (lo hice con mis hijos de 5 y 4 años), sino realmente delicioso y muy, muy nutritivo, mi hijo lo resumió muy bien: “mamá, ahora tendré el poder de Popeye y los Incas juntos”………

 

Dra. Paola Arrús

Médico Pediatra



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Mi reconciliación con la quinua


Desde niña he escuchado sobre las bondades, beneficios y propiedades casi mágicas de la quinua, sin embargo, sigue siendo un ingrediente poco frecuente en nuestra dieta.  Recuerdo un puré de papa amarilla con quinua que preparaba mi mamá cuando era chica y tal vez alguna vez haberla probado en un guiso similar al del trigo, pero pasaron muchos años sin volver a probarla.

 


Cuando nacieron mis hijos una de las primeras papillas fue el famoso puré de quinua con papa amarilla de la abuela, por supuesto, pero tan pronto comieron de la olla familiar paso nuevamente la quinua al olvido. Soy muy consciente de sus propiedades, si me preguntan digo: “claro es buenísima”, y siempre la recomiendo como una de las primeras papillas a mis pacientes, pero, que pasa con el menú de la casa, porque no esta incluida en él.

Cuando empecé con “Enseñando a comer a mi hijo” quise ocuparme principalmente de productos peruanos, sobretodo de aquellos muy nutritivos y poco utilizados y fue ahí donde comenzó mi reconciliación con  la quinua, y con ésta la inclusión en el menú familiar. En ésta búsqueda encontré un blog “La cocina de Leticia y Don Lucho”, fue ahí que descubrí el secreto de la quinua, cómo cocinarla, no importa que plato vayas a preparar con ella primero debes sancocharla, y éstas son las recomendaciones de Don Lucho.

Como cocinar la quinua

  • Lavarla muy bien aunque la bolsa diga que no es necesario, varias veces hasta que el agua salga trasparente y sin espuma.
  • Colocarla en una olla así mojada y apenas cubrirla con agua de botella o bidón (no del caño aunque sea potable), si fuese necesario agregar más agua durante la cocción pero no demasiada.
  • Sancochar hasta que empiecen a aparecer las primeras colitas, cuando el grano revienta aparecen como unas colitas blancas. Ese es el momento de apagarla, ponerle una tapa y dejarla reposar por una hora.
  • NO agregar sal ni ningún otro condimento para la cocción.
Con este procedimiento redescubrí la quinua, a partir de este punto no existe receta, sino imaginación. Puede ser utilizada para lo que quieran, pueden preparar con ella su plato favorito, una paella, una arroz (perdón, quinua) con pato, chaufa, un risoto (quinoto), una ensalada, un pastel, una mazamorra, un dulce, no existen límites.

La primera vez que la preparamos en casa fue aderezada con cebolla, ají panca y chancho como si fuera trigo y luego un chorrito de leche, queso fresco y perejil picado, a los chicos les fascinó. Mi hija dijo que era trigo bebe. Ahora cuando la ve cocida en la olla no se resiste a meter la mano y comérsela con los dedos (“arroz bebe”, dice).

Pero fue hoy mientras preparábamos con los chicos un pastel de espinaca con quinua (receta de Don Lucho) que mi hijo con una frase me recordó que la quinua además de deliciosa, y ahora si puedo decir que forma parte de la dieta habitual de mi familia, es muy nutritiva. Este pastel no sólo es fácil de preparar (lo hice con mis hijos de 5 y 4 años), sino realmente delicioso y muy, muy nutritivo, mi hijo lo resumió muy bien: “mamá, ahora tendré el poder de Popeye y los Incas juntos”………

 

Dra. Paola Arrús

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