.granma.co.cu/2012/03/31/nacional/artic06.html">decisión del
gobierno cubano de autorizar el receso laboral, con carácter excepcional, el
próximo día 6 de abril, con motivo de las tradicionales celebraciones de
viernes de Semana Santa.
Según expresa la nota de prensa,
esta decisión parte de una solicitud directa de Su Santidad Benedicto XVI,
durante la entrevista sostenida con el presidente cubano, Raúl Castro, en la
que manifestó su deseo de que se tomara esta medida para las “conmemoraciones
religiosas que tienen lugar por la pasión y muerte de Jesús de Nazaret”.
De lo anterior me enteré, como casi
siempre ocurre en cuestiones similares, mucho antes de leer la nota, cuando
alguno de mis colegas de trabajo llegó con la novedad: “¿escucharon lo del
viernes que viene?”; frase que pudiera haber significado cualquier cosa, pero
que de inmediato adquiere su verdadera dimensión cuando explica el por qué de
la pregunta.
Rápidamente la noticia se hizo eco y
rebotó por todas las áreas de mi centro laboral convirtiéndose (y tomo prestado
el lenguaje twittero) en trending topic
de las conversaciones matutinas. Por allá alguien daba loas al Papa, mientras
más acá uno decía jocoso que si viniera otro Papa tendríamos más feriados.
Este gesto del gobierno cubano me
recuerda el que diera lugar al restablecimiento de los feriados del 25 de
diciembre, para la celebración de Navidad, luego de la visita del hoy beato
Juan Pablo II, en 1998. Hasta entonces la Navidad para muchos cubanos no era
más que una fecha bonita en las películas norteamericanas, mientras que los
cristianos la celebraban luego de una jornada normal de trabajo (si no decidían
ellos mismos asignarse “el feriado”).
Esta decisión quizás sea la primera
evidencia de los resultados del encuentro de alto nivel sostenido por el Sumo
Pontífice y el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros cubano. Es
de suponer que con el pasar de los días otros hechos demuestren otras de las
aristas abordadas en esas conversaciones, aunque ya
algunos periodistas han comentado sobre algunas de estas.
Ahora tocará
el turno a las repercusiones en la prensa internacional; la lluvia de titulares
más o menos tendenciosos y las lecturas entre líneas. Mientras eso ocurra, los
cubanos ya estarán planificando qué hacer durante esta nueva jornada de descanso
que, por ahora de modo excepcional, se suma a su calendario particular.