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Ellos son rojos y tampoco se entienden


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31/03/2012

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Si bien el río Guarapiche no es el Kwai  –aquel que se hizo famoso a través del film donde un grupo de soldados británicos, en plena Segunda Guerra Mundial y al mando del coronel Nicholson (Alec Guinnes), se negaron  a volar el puente que ellos mismos habían construido sobre él, aunque esto impedía el avance de las tropas aliadas y terminaba favoreciendo a sus carceleros japoneses–  ni, por supuesto, los monaguenses son ingleses, todo lo que viene ocurriendo por los lados de Maturín,  después del derrame petrolero ocurrido en sus aguas procedente de Jusepín, ha ido configurando una situación con características cuasi bélicas, en la que no ha faltado  los enfrentamientos (hasta ahora no violentos) entre facciones que se reconocen enemigos, la toma militar de la planta potabilizadora del Bajo Guarapiche, la supuesta rebeldía de un General de Brigada, el asalto a la policía del Estado Monagas, el  “Golpe de Estado”, y las respectivas “traiciones”.  


Aunque la Historia no parece progresar hacia un fin determinado, sí se podría decir que evoluciona de forma irreversible. Muchos de los conflictos que han tenido lugar en Latinoamérica y  particularmente en Venezuela, se han originado por la confrontación entre el Estado central y la provincia, entre la ciudad y el campo: desde la independencia de las provincias americanas de la metrópoli española, hasta las marchas de los andinos de la Revolución Liberal Restauradora de Cipriano Castro y el “mocho“ Hernández , pasando, claro está, por la separación de Venezuela de Santa fe de Bogotá, y la Guerra Federal  o Guerra de los Cinco Años. Desconocer la búsqueda de autonomía de las provincias y sus reivindicaciones, ha sido siempre causa de múltiples conflictos. Por todo ello, no prestar atención a  la realidad del interior del país y los liderazgos regionales que allí vienen tomando cuerpo, podría incluso costarle el cargo al presidente de la república. La crisis que ha estallado en el partido de gobierno, donde cada vez más se solicitan primarias, parece tener su origen en ese excesivo centralismo, el mismo que dominaba la política nacional antes de que se impusieran las elecciones uninominales. El resultado de las elecciones primarias de la MUD pusieron en evidencia una vez más cómo los nuevos líderes surgen de las regiones y de las gobernaciones, algo que parece no desconocer el mismo candidato Capriles, a quien se le ve frecuentemente acompañado de las personas que tienen más liderazgo y arrastre en el interior del país, como  Antonio Barreto Sira, en Anzoátegui, Richard Mardo, en Aragua, Pablo Pérez, en Zulia, Henri Falcón, en Lara, etc.

El “gato” Briceño en carta hecha pública el día 20 de este mes y también mediante declaraciones en los medios de comunicación social, ha sostenido que el señor Diosdado (a quien, en un estilo muy arraigado entre los partidarios del gobierno,  trató de descalificar personalmente tildándolo de “pimentón”) y sus partidarios habrían intentado envenenar a los monaguenses, y que lo estuvieron presionando para que él mismo pusiera a funcionar las plantas potabilizadoras del Guarapiche, con la intención de culparlo de las consecuencias del derrame petrolero y exponerlo a la escarnio publico. También ha dicho que a sabiendas del comportamiento que ha tenido este señor y su familia, quienes a toda costa se querrían apropiar de ese estado de gran importancia petrolera, el presidente de la república lo ha premiado una y otra vez, designándolo en diversos cargos. Por su parte, el gobierno y el PSUV lo han calificado a él  de traidor y de hacerle el juego a la oposición, por lo que lo han expulsado de sus filas.

En fin, aparentemente y tal  como sucedió también  con el puente sobre el Kwai, estos señores han comenzado una lucha entre sí, no ya por un puente, sino por un poder, un liderazgo y hasta por unos negocios –según ha dejado caer el Sr. Briceño cuando se refiere a la importancia de su estado– a los cuales ninguno quiere renunciar. El agua, en toda esta batalla, como aquella que tiene lugar en la película dirigida por David Lean, parece ser lo de menos.



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