Preparar la empresa para enfrentar la complejidad de los nuevos escenarios

La consolidación de potencias económicas emergentes con la consecuente incorporación de nuevas masas asalariadas; el desarrollo tecnológico y el impacto en los modos de producción y comercialización; las reestructuraciones financieras y las fusiones empresarias; la emergencia de nuevos ejes de conflicto bélico; el surgimiento de nuevos sectores de demanda social, las crisis energéticas y la profundización del riesgo en el medioambiente, sumados a situaciones regionales como crecimiento de la inflación, la definición de una plataforma de competitividad para el país, y la confiabilidad de las políticas gubernamentales, entre otros procesos, despliegan un paisaje inédito y desconocido para los contextos de negocios Esta trama de nuevos condicionamientos es un desafío para las concepciones clásicas de la estrategia basada en contextos económicos controlados, con actores conocidos y niveles de impacto previsibles. En esta dinámica, las herramientas convencionales de planificación y gestión no son suficientemente operativas porque el incremento en la diversidad, en los niveles de interacción, y en la multiplicación de las situaciones emergentes generan un espacio sumamente inestable difícil de predecir e imposible de controlar. La pregunta clásica frente a estas situaciones (generalmente los lunes por la mañana) es: “¿Qué hacemos ahora?” Para trascender esta pregunta que siempre lleva a respuestas compulsivas y reactivas, vamos a abrir el análisis en tres ejes:Transformar la inestabilidad en factores de desarrollo: esto implica analizar: ¿cómo nos paramos frente a los sucesos del entorno entender operativamente los acontecimientos y al mismo tiempo ¿qué hacer frente a la incertidumbre para actuar estratégicamente?Alcanzar competitividad en un mercado global: lo cual implica analizar ¿cómo darle valor a los productos integrando factores físicos y simbólicos? y al mismo tiempo ¿cómo implementar modelos de gestión dinámicos acorde a los movimientos del entorno?Prepararse para nuevos escenarios: esto implica analizar ¿qué competencias son necesarias para enfrentar situaciones desconocidas? y al mismo tiempo ¿cómo reorganizar los procesos corporativos ante los desafíos del entorno? Porqué las empresas están desconcertadasEl nivel de complejidad que conforman los procesos económicos actuales se puede caracterizar mediante tres factores: la multiplicidad de variables que intervienen en una estructura global de mercado; la velocidad de los cambios y la dinámica de interacción sustentada por la tecnología; y las situaciones desconocidas que se multiplican exponencialmente cuestionando los modelos de negocios establecidos y los parámetros convencionales de producción. Cuando las empresas intentan analizar y diseñar acciones en este territorio con herramientas basadas en modelos estáticos entran en un desconcierto estratégico que las deja vulnerables frente a las turbulencias del entorno. Este defasaje entre la percepción y la acción va reduciendo las posibilidades competitivas de las organizaciones, quienes frente al desconcierto, reaccionan compulsivamente intentando controlar los acontecimientos y acomodarlos a su modelo corporativo. La consecuencia es un círculo vicioso que lleva a mayor sensación de impotencia, lo cual lleva a más fuerza y esto, a su vez, a menor capacidad operativa. El mercado hoy se mueve con una mayor heterogeneidad de actores y variables que interactúan una velocidad mayor que convergen en situaciones nuevas tan desafiantes, en algunos casos, que rápidamente dejan obsoletos nuestros modelos y herramientas cotidianos. De este último párrafo podemos extraer los tres elementos que definen la fórmula del desconcierto actual: mayor heterogeneidad sumada a más interacción generan cada vez más situaciones emergentes inéditas. Si todo este entorno en movimiento se analiza con un mapa estático y desactualizado, las organizaciones quedan desconcertadas e inoperantes.Una nueva plataforma de competitividadLa competitividad está relacionada con la capacidad de una empresa para ser percibida y valorada. En la trama compleja del mercado, si no es percibida: no existe y si no es valorada: es fácilmente reemplazable. La competitividad no es solamente una cuestión de empresas y de rentabilidad de productos. Generalmente, se suele asociar la competitividad a rentabilidad, a ganarle espacios de mercado a las otras empresas del sector. Pero, en mercados inestables la rentabilidad no es garantía de permanencia. La rentabilidad es un parámetro coyuntural de crecimiento en una empresa, pero no es el único que define la percepción y valoración. La competitividad es un parámetro de participación en un mercado. Una nueva plataforma de competitividad parte de una concepción diferente del mismo concepto de Competitividad y se sustenta en dos elementos que definen los sistemas económicos actuales (la Complejidad del mercado y la Incertidumbre como espacio de intervención) y tiene consecuencia sobre dos ejes operativos (la concepción de la Estrategia y el concepto de Mercado). El corazón de esta plataforma es la competitividad basa en un nuevo concepto: la capacidad de ser percibidos y valorados. Así, el concepto de competitividad no se reduce a una acepción de contrincantes (ganadores y perdedores), sino de espacios a ocupar en la trama de significados y percepciones de la sociedad actual.

 

. En esta dinámica, las herramientas convencionales de planificación y gestión no son suficientemente operativas porque el incremento en la diversidad, en los niveles de interacción, y en la multiplicación de las situaciones emergentes generan un espacio sumamente inestable difícil de predecir e imposible de controlar. La pregunta clásica frente a estas situaciones (generalmente los lunes por la mañana) es: “¿Qué hacemos ahora?” Para trascender esta pregunta que siempre lleva a respuestas compulsivas y reactivas, vamos a abrir el análisis en tres ejes:Transformar la inestabilidad en factores de desarrollo: esto implica analizar: ¿cómo nos paramos frente a los sucesos del entorno entender operativamente los acontecimientos y al mismo tiempo ¿qué hacer frente a la incertidumbre para actuar estratégicamente?Alcanzar competitividad en un mercado global: lo cual implica analizar ¿cómo darle valor a los productos integrando factores físicos y simbólicos? y al mismo tiempo ¿cómo implementar modelos de gestión dinámicos acorde a los movimientos del entorno?Prepararse para nuevos escenarios: esto implica analizar ¿qué competencias son necesarias para enfrentar situaciones desconocidas? y al mismo tiempo ¿cómo reorganizar los procesos corporativos ante los desafíos del entorno? Porqué las empresas están desconcertadasEl nivel de complejidad que conforman los procesos económicos actuales se puede caracterizar mediante tres factores: la multiplicidad de variables que intervienen en una estructura global de mercado; la velocidad de los cambios y la dinámica de interacción sustentada por la tecnología; y las situaciones desconocidas que se multiplican exponencialmente cuestionando los modelos de negocios establecidos y los parámetros convencionales de producción. Cuando las empresas intentan analizar y diseñar acciones en este territorio con herramientas basadas en modelos estáticos entran en un desconcierto estratégico que las deja vulnerables frente a las turbulencias del entorno. Este defasaje entre la percepción y la acción va reduciendo las posibilidades competitivas de las organizaciones, quienes frente al desconcierto, reaccionan compulsivamente intentando controlar los acontecimientos y acomodarlos a su modelo corporativo. La consecuencia es un círculo vicioso que lleva a mayor sensación de impotencia, lo cual lleva a más fuerza y esto, a su vez, a menor capacidad operativa. El mercado hoy se mueve con una mayor heterogeneidad de actores y variables que interactúan una velocidad mayor que convergen en situaciones nuevas tan desafiantes, en algunos casos, que rápidamente dejan obsoletos nuestros modelos y herramientas cotidianos. De este último párrafo podemos extraer los tres elementos que definen la fórmula del desconcierto actual: mayor heterogeneidad sumada a más interacción generan cada vez más situaciones emergentes inéditas. Si todo este entorno en movimiento se analiza con un mapa estático y desactualizado, las organizaciones quedan desconcertadas e inoperantes.Una nueva plataforma de competitividadLa competitividad está relacionada con la capacidad de una empresa para ser percibida y valorada. En la trama compleja del mercado, si no es percibida: no existe y si no es valorada: es fácilmente reemplazable. La competitividad no es solamente una cuestión de empresas y de rentabilidad de productos. Generalmente, se suele asociar la competitividad a rentabilidad, a ganarle espacios de mercado a las otras empresas del sector. Pero, en mercados inestables la rentabilidad no es garantía de permanencia. La rentabilidad es un parámetro coyuntural de crecimiento en una empresa, pero no es el único que define la percepción y valoración. La competitividad es un parámetro de participación en un mercado. Una nueva plataforma de competitividad parte de una concepción diferente del mismo concepto de Competitividad y se sustenta en dos elementos que definen los sistemas económicos actuales (la Complejidad del mercado y la Incertidumbre como espacio de intervención) y tiene consecuencia sobre dos ejes operativos (la concepción de la Estrategia y el concepto de Mercado). El corazón de esta plataforma es la competitividad basa en un nuevo concepto: la capacidad de ser percibidos y valorados. Así, el concepto de competitividad no se reduce a una acepción de contrincantes (ganadores y perdedores), sino de espacios a ocupar en la trama de significados y percepciones de la sociedad actual.

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