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Según informes correspondientes al Banco de
Previsión Social, en los últimos meses se ha incrementado la solicitud de
licencias médicas por parte de los trabajadores. Esto, sin mencionar, que al
haber cambiado la legislación en Uruguay, toda persona que mediante certificado
se ausente tres días, no recibe ningún descuento de su recibo. Esto ha
provocado el abuso de muchos y la sobre-exigencia de otros.
En un mercado laboral que se ha reducido a su mínima
expresión debido al costo que implica contar con empleados en regla, cualquiera
que se ausente de su trabajo, detonará en un gasto que se multiplicará por
tres. La empresa habrá de pagar al ausente, al que trabaja y las horas extras
del que trabaja. Convengamos en que esto no significa una defensa del
empresario, ni mucho menos dudar de la veracidad de las enfermedades.
Simplemente se transforma en una realidad que ha sido ya observada por el
Instituto de Previsión.
Sin embargo es real que debido a los consejos de
salarios, muchos sueldos se han visto verdaderamente incrementados,
sinceramente crecidos y otra consecuencia inesperada pareciera ser que a muy
poca gente le interesa hacer carrera.
Cuando leemos los avisos clasificados, solemos
encontrar pedidos de profesionales
jóvenes o recién recibidos. Se solicita interés de los postulantes en crecer,
en desenvolverse en un buen ambiente de trabajo y se les promete una buena
posición, rápida y destacada.
Cuando los nuevos comienzan su nueva instancia
laboral, no sólo ven que no están en una posición de destaque, sino que además,
los trabajadores con más experiencia y años en el lugar, intentan demostrarles
que la teoría no siempre implica los resultados exigidos por la patronal. A
todo esto se suma la lucha interna entre el sueldo y el objetivo perseguido.
Todo esto sin mencionar la ausencia casi total de sentido común y practicidad a
la hora de la ejecución de tareas.
Mucha parte del mercado laboral está en él sin ganas
de hacer camino. Sin ganas de ganarse un lugar y muy por el contrario, buscando
constantemente una vía de escape que le permita encontrar otro trabajo, mejor
pago y menos exigido, aunque no implique profesión ni carrera laboral.
Y a pesar de todo, no lo es todo… convengamos en que
no se trata de una repetición forzada de palabras: porque a esto se suma la
novel denominada “Generación Y”. La constituyen los nacidos desde 1982 y
componen una gama de seres que discuten posiciones, que eluden cargas
innecesarias, que imponen juventud antes que experiencia, que mediante una
notoria influencia del marketing anteponen el dinero del resultado antes que la
ganancia del camino o, incluso, la resultante del lugar ganado con la nunca
bien ponderada “trayectoria”.
Hoy deberán ser motivo de análisis interno en cada
compañía estas nuevas instancias. El Estado deberá entender que no toda la
carga debe caer sobre el empresario o el inversor, el trabajador más aplicado o
el más necesitado. Por su parte, las empresas tienen el enorme desafío de
encontrar, en sus recursos humanos, lo más humano de los recursos.@anailenprensa