Objetivo, satisfacer su odio. Método, su intolerancia. Instrumento, el insulto, la vejación, la blasfemia. Intención, provocar. Finalidad, ridiculizar. Recursos, la grosería irreverente. Estos y no otros son los auténticos motivos que mueven a los ateos y a los autodenominados librepensadores a convocar movidas insultantes y paralelas a las procesiones y actos religiosos de Semana Santa. Lo hacen en plan energúmeno, sin respeto, con grosería, con mofa y befa. Con ese tilde esperpéntico lo escenificaron el pasado año en una marcha burlesca, participada por un puñado de incultos provocadores, impulsados por el odio, la tiranía y la desesperanza.



