Las golosinas ¿Buenas o malas?



Me encantan los dulces, además soy adicta al chocolate. Promover una vida y alimentación saludable excluyendo los dulces y el CHOCOLATE sería algo imposible para mí. ¿Es que acaso existen los dulces y las golosinas “saludables“?

 


Son dos cosas respecto a los dulces que debemos tener en cuenta:

Primero la calidad de éstos. De ninguna manera será lo mismo unas galletas hechas en casa con productos frescos y naturales que las galletas industriales con un relleno de grasa hidrogenada (trans) y con excesiva azúcar.

Un keke casero o un postre con frutas, aunque contengan azúcar y porque no grasas, SIEMPRE serán mas saludables que los productos industriales, donde las cantidades de azúcar generalmente duplican la de una preparación casera y además para evitar la fermentación utilizan grasa vegetal hidrogenada, preservantes y colorantes. Incluso algunos pasteles con crema batida son hechos con crema vegetal que lejos de ser natural es un tipo de grasa que para modificar su estado de líquido a sólido debe ser transformada (trans) convirtiéndose en una sustancia aún más perjudicial que la propia grasa animal (grasa saturada).

Y por supuesto ni que decir de los chupetes y caramelos que no son más que azúcar y colorante , sin ningún nutriente que los acompañen, es decir, “calorías vacías“.

En nombre de mi adicción a EL CHOCOLATE debo recalcar que cada vez existen más en el mercado golosinas con “sabor a chocolate“ (algunos tienen la decencia de escribirlo en la etiqueta), que se venden como si fuesen éste delicioso manjar; y sin embargo, no son más que amasijos de azúcar, lecitina de soja, grasa vegetal hidrogenada, sabor igual al natural, colorantes autorizados…………etc, etc. Es decir, una burla de éste prodigioso y saludable producto natural llamado CHOCOLATE.

Por supuesto que un chocolate es un dulce sano, está lleno de antioxidantes, grasas poliinsaturadas y vitaminas entre otros, mientras más amargo más sano, pero será todo lo que brilla CHOCOLATE, no nos dejemos engañar.

No sólo con el chocolate debemos tener cuidado, podríamos estar comprando y dando a nuestros hijos productos que creemos saludables como yogures, cereales o barras energéticas entre otros y éstos estar llenos de cantidades excesivas de azúcar y las famosas grasa vegetales hidrogenadas……………A leer las etiquetas.

El segundo punto y no menos importante de las golosinas es cuándo, porqué y bajo que circunstancia se las damos a nuestros hijos. Los padres somos responsables de formar los hábitos alimenticios de nuestros hijos, hábitos que los acompañarán por el resto de sus vidas (si es que alguna enfermedad no los obliga a cambiarlos en el camino). Por lo tanto no sólo es importante saber que dulce darle sino cuando y porque se lo damos.

Sin embargo si la mama llega tarde del trabajo (con remordimiento de conciencia por no haber visto a su hijo todo el día) con un chupete escondido en el bolsillo de “premio“, o si por que comió la zanahoria le damos un chocolate, o si por que se golpeo le cae además unos caramelitos; no sólo estamos introduciéndolos dentro de sus hábitos alimenticios, sino además estamos dándole a las golosinas un poder adicional, el de satisfacción o consuelo, esto quedará grabado para toda su vida en el subconsciente y ante cualquier dificultad o decepción la comida y sobretodo las golosinas serán la panacea que acompañarán esos momentos, creando comedores compulsivos de golosinas.

Por supuesto que está bien premiar a nuestros hijos, pero puede ser un sticker, un juguete, un abrazo, una tarde libre con mamá, algo más importante para su cuerpo y su alma. Si un niño llega a una fiesta infantil y se ve rodeado de todo tipo de dulces , caramelos, algodones de azúcar y demás, podrá consumirlos y disfrutarlos, pero su cabeza entenderá que son alimentos de consumo esporádico y de ocasiones especiales, por lo tanto no se incorporarán dentro de sus hábitos alimenticios.

El lugar y el momento de los dulces es más importante de lo que uno cree. Un pedazo de pastel de chocolate después del almuerzo, será pequeño ya que el niño esta con poco apetito por que acaba de comer y será el final feliz de éste. El mismo pastel a media tarde no sólo será mas grande sino que podría ser la causa que el niño ya no reciba la cena y deje de recibir nutrientes importantes para él.

Un papel importantísimo juega la lonchera y todo alimento que se venda dentro o en los alrededores de la escuela, los maestros junto con los padres son los referentes de ejemplo mas cercanos a los niños, por lo tanto todo lo que el niño coma en la escuela tendrá una vital importancia en la fijación de hábitos alimenticios y en su entendimiento de lo que uno debe comer como adecuado o inadecuado. Además el recibir a media mañana un refrigerio lleno de azúcar de fácil absorción lejos de reponer las energías necesarias para continuar con la actividad física e intelectual de lo que resta de la jornada estudiantil, les dará sueño y fatiga como respuesta a la gran cantidad de azúcar que recibió el cuerpo.

En conclusión los dulces sanos existen y no son sólo frutas, solo debemos saber escogerlos, cómo prepararlos y cuándo dárselos.

 

 

Dra. Paola Arrús

Medico Pediatra – Nutrición Infantil



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Las golosinas ¿Buenas o malas?


Me encantan los dulces, además soy adicta al chocolate. Promover una vida y alimentación saludable excluyendo los dulces y el CHOCOLATE sería algo imposible para mí. ¿Es que acaso existen los dulces y las golosinas “saludables“?

 


Son dos cosas respecto a los dulces que debemos tener en cuenta:

Primero la calidad de éstos. De ninguna manera será lo mismo unas galletas hechas en casa con productos frescos y naturales que las galletas industriales con un relleno de grasa hidrogenada (trans) y con excesiva azúcar.

Un keke casero o un postre con frutas, aunque contengan azúcar y porque no grasas, SIEMPRE serán mas saludables que los productos industriales, donde las cantidades de azúcar generalmente duplican la de una preparación casera y además para evitar la fermentación utilizan grasa vegetal hidrogenada, preservantes y colorantes. Incluso algunos pasteles con crema batida son hechos con crema vegetal que lejos de ser natural es un tipo de grasa que para modificar su estado de líquido a sólido debe ser transformada (trans) convirtiéndose en una sustancia aún más perjudicial que la propia grasa animal (grasa saturada).

Y por supuesto ni que decir de los chupetes y caramelos que no son más que azúcar y colorante , sin ningún nutriente que los acompañen, es decir, “calorías vacías“.

En nombre de mi adicción a EL CHOCOLATE debo recalcar que cada vez existen más en el mercado golosinas con “sabor a chocolate“ (algunos tienen la decencia de escribirlo en la etiqueta), que se venden como si fuesen éste delicioso manjar; y sin embargo, no son más que amasijos de azúcar, lecitina de soja, grasa vegetal hidrogenada, sabor igual al natural, colorantes autorizados…………etc, etc. Es decir, una burla de éste prodigioso y saludable producto natural llamado CHOCOLATE.

Por supuesto que un chocolate es un dulce sano, está lleno de antioxidantes, grasas poliinsaturadas y vitaminas entre otros, mientras más amargo más sano, pero será todo lo que brilla CHOCOLATE, no nos dejemos engañar.

No sólo con el chocolate debemos tener cuidado, podríamos estar comprando y dando a nuestros hijos productos que creemos saludables como yogures, cereales o barras energéticas entre otros y éstos estar llenos de cantidades excesivas de azúcar y las famosas grasa vegetales hidrogenadas……………A leer las etiquetas.

El segundo punto y no menos importante de las golosinas es cuándo, porqué y bajo que circunstancia se las damos a nuestros hijos. Los padres somos responsables de formar los hábitos alimenticios de nuestros hijos, hábitos que los acompañarán por el resto de sus vidas (si es que alguna enfermedad no los obliga a cambiarlos en el camino). Por lo tanto no sólo es importante saber que dulce darle sino cuando y porque se lo damos.

Sin embargo si la mama llega tarde del trabajo (con remordimiento de conciencia por no haber visto a su hijo todo el día) con un chupete escondido en el bolsillo de “premio“, o si por que comió la zanahoria le damos un chocolate, o si por que se golpeo le cae además unos caramelitos; no sólo estamos introduciéndolos dentro de sus hábitos alimenticios, sino además estamos dándole a las golosinas un poder adicional, el de satisfacción o consuelo, esto quedará grabado para toda su vida en el subconsciente y ante cualquier dificultad o decepción la comida y sobretodo las golosinas serán la panacea que acompañarán esos momentos, creando comedores compulsivos de golosinas.

Por supuesto que está bien premiar a nuestros hijos, pero puede ser un sticker, un juguete, un abrazo, una tarde libre con mamá, algo más importante para su cuerpo y su alma. Si un niño llega a una fiesta infantil y se ve rodeado de todo tipo de dulces , caramelos, algodones de azúcar y demás, podrá consumirlos y disfrutarlos, pero su cabeza entenderá que son alimentos de consumo esporádico y de ocasiones especiales, por lo tanto no se incorporarán dentro de sus hábitos alimenticios.

El lugar y el momento de los dulces es más importante de lo que uno cree. Un pedazo de pastel de chocolate después del almuerzo, será pequeño ya que el niño esta con poco apetito por que acaba de comer y será el final feliz de éste. El mismo pastel a media tarde no sólo será mas grande sino que podría ser la causa que el niño ya no reciba la cena y deje de recibir nutrientes importantes para él.

Un papel importantísimo juega la lonchera y todo alimento que se venda dentro o en los alrededores de la escuela, los maestros junto con los padres son los referentes de ejemplo mas cercanos a los niños, por lo tanto todo lo que el niño coma en la escuela tendrá una vital importancia en la fijación de hábitos alimenticios y en su entendimiento de lo que uno debe comer como adecuado o inadecuado. Además el recibir a media mañana un refrigerio lleno de azúcar de fácil absorción lejos de reponer las energías necesarias para continuar con la actividad física e intelectual de lo que resta de la jornada estudiantil, les dará sueño y fatiga como respuesta a la gran cantidad de azúcar que recibió el cuerpo.

En conclusión los dulces sanos existen y no son sólo frutas, solo debemos saber escogerlos, cómo prepararlos y cuándo dárselos.

 

 

Dra. Paola Arrús

Medico Pediatra – Nutrición Infantil



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