Juan y nada pasó

"Fue en la madrugada del 16 de julio de 1977. Desde el golpe militar del año anterior, la Intendencia municipal estaba en manos del interventor, teniente coronel Carlos Rito Burgoa, segundo jefe de la Guarnición Militar Bariloche.Un grupo de militares armados, aunque no identificados, ingresaron a la vivienda del prestigioso médico Juan Herman y su mujer, Matilde, ubicada en Frey 166, entre Mitre y Vicealmirante O’Connor".

 

. Desde el golpe militar del año anterior, la Intendencia municipal estaba en manos del interventor, teniente coronel Carlos Rito Burgoa, segundo jefe de la Guarnición Militar Bariloche.Un grupo de militares armados, aunque no identificados, ingresaron a la vivienda del prestigioso médico Juan Herman y su mujer, Matilde, ubicada en Frey 166, entre Mitre y Vicealmirante O’Connor".

Buscaban al hijo de la pareja, el estudiante Juan Marcos Herman, de 22 años, quien justo pasaba las vacaciones de invierno con sus padres.Lo subieron a uno de los autos con los que llegaron al domicilio, asegurándoles a sus padres que se lo llevaban para hacerle unas preguntas. Historia que describe la pelicula "Juan como si nada hubiera pasado" Los argentinos perdimos durante la Dictadura y después de ella, más que la vida de los desaparecidos. Perdimos, lo peor que puede perder una sociedad, la memoria, la dignidad y el coraje para enfrentar los hechos. Muy pocos, junto a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, se animaron a reclamar por los Derechos Humanos.  Así fue en Buenos Aires y en algunos lugares importantes del país,  pero en los pueblos, esos en los que todos o al menos la mayoría de los  habitantes nos conocíamos, no había Madres, ni Abuelas y tampoco defensores de Desaparecidos.

La historia cuenta, una historia testimoniada   y  documentada, sin embargo hay una multiplicidad de historias, que hacen a la historia. La nuestra , la personal ; la Dictadura, la persecución y la desaparición que cada cual vivimos. Esa no se cuenta en los libros, pero sucedió y hoy la podemos contar. Esta historia, por cercanía quizá, por pertenencia, también;  nos deja una riqueza y valores más reales, que la que podemos leer. Esa es la historia de Juan, el único desaparecido que tuvimos en Bariloche. Matilde su mamá intentó ser la primera  Madre de la Plaza del Centro Cívico, que aunque aloja a la estatua del General Roca, a ella la expulsó con la policía. Su desesperación por el secuestro de Juan y su vehemencia no alcanzaron, no había otras Madres que la acompañaran y tampoco lo hizo su comunidad.

Juan Padre,  considerado el "primer médico de Bariloche", era Director del Hospital Zonal y ni siquiera su prestigio y reputación alcanzaron para que la comunidad reclamara por su hijo secuestrado y  desaparecido. Sin embrago se intentaron algunas reuniones  comunitarias ,con la participación de personalidades de las fuerzas vivas de la ciudad, en varias escuelas de Bariloche  luego del secuestro de Juan. De nada sirvieron, el miedo, los argumentos y el mensaje autoritario, estaba nacionalizado. "...Que pena tan buen chico..." " Cómo habrá caído en eso..." " Y... las malas companias... eso pasa por ir a estudiar a Buenos Aires" También se habló de que fue por "error" que en realidad "unos compañeros de cuarto en su pensión universitaria eran militantes y solo encontraron datos de Juan". Lo cierto es que como bien dice el entrevistado de la primera parte de la película documental, el Coronel Zarraga, "la comunidad tenía una muy buena relación con los militares" 

Hoy la la conformación demográfica no es así, por un lado, el vertiginoso  y nada programado crecimiento de Bariloche y por otro el achicamiento de las Fuerzas de Seguridad, pero en aquellos años, entre: Ejercito, Prefectura, Gendarmeria y Aeronáutica, los efectivos y sus familiares, eran buena parte del pueblo. A esto había que sumarle además la Policía de la provincia. 

Todas las fuerzas de seguridad, fueron la estructura, del plan sistemático de la Dictadura,  aunque, en cuanto a centros de detención, se excluye de esto a la Gendarmeria a nivel nacional. Juan podría ser el primer caso, nunca investigado oficialmente, que une - al menos desde el conocimiento del hecho- a   integrantes de todas las fuerzas, incluida Gendarmeria. 

En aquellas reuniones escolares, todos sabían algo, pero nadie sabía todo. Algunos vecinos habían visto el" Peugeot 504 , los dos hombres de bigotes y anteojos negros y un tercero", "la conexión local", ese era el que importaba, por  ser de Bariloche y porque de identificarlo,  podía dar datos. Otros decían que eran tres los de "afuera" y que no había nadie en la comitiva, de fuerzas locales. La investigación está muy bien llevada en la pelicula documental: "Juan como si nada hubiera pasado"  entrevistando a los  supuestos implicados, lo cierto es que, más allá del material de Carlos Echeverría,  trato de recordar, esas imágenes de los nueve años y sin ayuda de  ningún documento; saber que vi, que entendí y qué pude  asimilar.

Indudablemente los niños nada podíamos hacer, los mayores creían el relato oficial, aveces autoritario y otras persuasivo y las FF.AA permanentemente estaban a disposición de la comunidad, para lo que hiciera falta. Si la escuela hacía un "Locro" para juntar fondos para el gimnasio cubierto -que nunca se hizo- alli estaban los camiones del Ejercito con los "Ranchos" cocinas sobre ruedas con gran capacidad. Si se rompia algo serio en el establecimiento, por la nieve o cualquier inclemencia, los soldados lo arreglaban. En los actos siempre estaban los uniformados de distintas fuerzas. Muchas profesoras, maestras y autoridades escolares, eran hijas, hermanas, madres , esposas o novias de Efectivos. Pero además había cíviles, no tanto en mi colegío, pero si en la comunidad, que aunque no usaban uniforme, se parecían mucho a las Fuerzas. Europeos, descendientes y sobre todos alemanes, que compartían ideología. 

Hoy puedo hablar de "ideología", a los nueve, solo los veía parecidos. 

Tuve, que aprender a pensar todo de nuevo, como muchos  de esa década. La simpleza de mi padre, la educación honesta, de pocos estudios formales, pero de grandes valores que tenía y  nos transmitió, se chocaron de frente, con lo que veía en mi escuela y en mi pueblo. El era un hombre muy modesto, pero  con  una brillante carrera en el ferrocarril de casi 35 años al retirarse .También en aquel entonces,había sido elegido por sus compañeros - no más de 30 -como su Delegado ante la Unión ferroviaria, el titulo de sindicalista, le iba grande, igualmente asi se lo veía en ese momento autoritario. 

Una frase que le salió del alma, en una de esas reuniones-creo la única en la que participó- le costó, nos costó como familia,   "movernos" junto a él por toda línea Sur. Cuando todos buscaban en vano, un justificativo válido de porqué se llevaron a Juan, él sentenció " ... déjense de joder, qué  va a ser terrorista el pibe , es el hijo del Dr. Herman que nos atendió a todos nosotros ... los  capos ya no están acá... estos se están llevando inocentes"... No se si fue así, sin embargo él hablaba como si supiera algo que el resto no.  El tono de voz campechano de mi padre y   la seguridad con la que  habló, hizo que todas las miradas apuntaran  donde estábamos. Eso lo indignó más y agregó..." Los capos que organizaron los atentados, ya no están acá, se fueron o se esconden como cobardes, y dejan que todos los días estos se lleven inocentes, si tuvieran huevos, se darían cuenta que contra esto  no se puede , que se acabó la revolución y se entregarían... pero los milicos ...  la van a pagar a esta..." apuntando al montón con el dedo, nos llamó de un grito y nos fuimos. Nunca lo había visto tan contrariado en público, no serían más de veinte personas, pero él era muy respetuoso, tampoco entendí bien esta frase en su momento, aunque la recuerdo textual .A la distancia, veo que mostró un concepto, que entonces y ahora pocos se atrevieron a expresar: sabiendo los líderes de grupos armados, que los Militares estaban haciendo un genocidio, ¿porqué no se entregaron públicamente? la supuesta revolución estaba terminada, si su rendición era publica, difícilmente los hubieran matado y quizá si, hubieran salvado inocentes.

 Su información, luego lo supe, era mayor a la del promedio del pueblo, sus más de veinte años de trabajo en la Estación de Constitución en Buenos Aires en décadas anteriores, le habían dejado contactos. Sindicalistas de todas partes del país, se comunicaban vía telégrafo, porque era dificil de decifrar para cualquiera . Así poco tiempo después se enteró de que estaban preguntando por él. No lo dudó, aceptó una vacante de relevante y durante más de  un año , recorrimos   estaciones entre San Antonio O° y Bariloche, eso ayudó a que lo perdieran de vista y a nosotros a conocer la patagonia y sus escuelas de verano. Cuando volvimos, luego de ver  durante los últimos cuatro meses, desde la estación de Nirihuau , a unos 30 kilómetros   Bariloche,   sobre Juan ya nadie hablaba. 

Su madre se había recluido, su padre había dejado de atender pacientes y a penas si iba al Hospital y nadie daba respuestas, por que ya nadie tampoco preguntaba. 

El resto de la historia ya la tengo más clara, porque no  era  tan niño. Pasaron los dos mundiales de fútbol, la televisión empezó a llegar a todo el pueblo y todo lo que tuviera que ver con el gobierno de facto, la política y la actualidad, desde Bariloche, nos parecía que no tenía que ver con nosotros, sino solo con la gran ciudad. Nuestro pueblo se había convertido en una isla, que si no hubiera sido por Juan, nadie podía acertar que , igual que en el resto del país, vivíamos una Dictadura. Luego de más grande supe, que eran muchos los hombres y mujeres comprometidos en política , que debieron ocultarse e incluso, que en lugares rurales y alejados, ocultaron a quienes podían ser detenidos, de otras regiones del país. 

Esta es mi historia- o parte de ella-   mi visión de los años de la   Dictadura  . Mi padre fue  un lugar de refugio y coherencia, ante tanta desidia, él siempre me alumbró sobre una realidad que desconocía. Era un sindicalista menor, paradojicamente no peronista, pero tampoco anti- peronista, admiraba a Balbin y nunca creyó , ni nos dejó creer en historias oficiales. De Juan se volvió a hablar ya en plena democracia, allá por 1986 cuando en el cine Coliseo - hoy un supermercados- se estrenó la pelicula. Todo el colegio nacional estuvimos allí, muchos padres también asistieron, entre ellos el de un compañero mayor que nosotros el gobernador Alvarez Guerrero y  varios importantes radicales, lo cuestionable fue, que a pesar del repudio que luego de finalizado el documental manifestaron, nada se hizo respecto a una verdadera investigación.

Juan seguirá siendo- quizá sin justicia- el único desaparecido de un pueblo, ayer,  con   buena parte de su comunidad integrada por las Fuerzas de Seguridad , hoy, una ciudad con grandes bolsones de pobreza y con  una de las peores distribuciones de la riqueza del país. 

La Justicia, los DD.HH y los Derechos Sociales, tienen una gran deuda en Bariloche

NOTA: Juan estuvo encerrado tres días en una dependencia del Ejército, y después fue trasladado en avión a Buenos Aires. Allí fue llevado al C.C.D. "Club Atlético". Allí fue torturado, simplemente por ser judío, ni siquiera le hacían preguntas.

Hoy, el Aula Magna de la sede de la Universidad del Comahue en Bariloche lleva su nombre. 

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales