. Los docentes de Castilla y León se han hartado de las mentiras y
de la demostrada incompetencia de los responsables políticos que
gestionan la educación en la Comunidad. El profesorado ha tenido tiempo
para reflexionar y ha comprobado que los recortes son abrumadores y que
están condenando a la educación como si fuera la culpable de la crisis y
a los docentes como si hubieran sido ellos quienes han gestionado mal
los recortes presupuestarios.
Nos
encontramos con situaciones esperpénticas como: inexistentes
sustituciones del profesorado cuando cae de baja; el abandono de muchas
infraestructuras que corren peligro; la congelación salarial; la pérdida
de poder adquisitivo; la tardanza en el pago de ayudas para libros; la
eliminación de interinos y un largo etcétera que ha llevado a que se
organicen las Juntas de Personal Docente de los centros públicos no
universitarios mediante concentraciones, manifestaciones, asambleas y
gestos diversos en los propios centros docentes.
Cada
vez son más las plataformas, asociaciones y organizaciones
profesionales que planifican a diario su movilización. Nada que ver con
la horterada de Huelga General que se prepara para el día 29-M. Ha
llegado el momento de manifestarse contra los fuertes recortes en
educación que ahogan a los docentes y no docentes, además de la
intencionada ‘bofetada’ que se está dando a la calidad educativa.
Las protestas y los rechazos –repetimos: nada que ver con la ‘JUERGA GENERAL’ prevista para el 29-M por el sindicalismo vertical unificado– ante
la ola de recortes han colmado el vaso: centros educativos que no
reciben dinero por haber sido previsores, en unos casos, y centros que
ven rebajados sus presupuestos hasta en un 72% con respecto a ejercicios
económicos anteriores. Tampoco es grato comprobar cómo en el ejercicio
2011 ya se rebajaron entre un 41% y un 50% los gastos de funcionamiento
de los centros públicos. Lo curioso del caso es que los políticos lo
justifican todo. Aún nadie les ha explicado que donde se debe rebajar y
recortar es en lo de ellos, en los puestos que ocupan y en los
presupuestos que manejan.
Sirva como
ejemplo de brutalidad en Castilla y León la construcción de la sede de
las Cortes. Se gastaron lo que no tenían, se planificó mal y se
construyó peor. ¿Qué pasa? Pues pasa que no funciona el sistema de
refrigeración y se van a gastar cientos de miles de euros para
solucionarlo. Señores: ¡eso no es necesario ahora mismo, por tanto
aplácenlo! Pero claro, forma parte de su juego, de su lugar de
apoltronamiento y de su escondite de cara a la sociedad. Sin duda
estamos ante una generación de políticos que dan pena y, como dicen
algunos, también dan auténtico asco.
Pero sigamos
con los recortes educativos en Castilla y León que, dicho sea de paso,
suponen un deterioro de la calidad educativa que acabarán pagando las
generaciones venideras. La mala gestión de los políticos nos están
llevando a la despoblación de Castilla y León, al déficit publico
agudizado y a desembocar en la crisis.
La educación
es una garantía de cara al futuro y es por elllo por lo que no
entendemos los recortes brutales del Gobierno de Herrera. Bien es verdad
que, como nos decía ayer la portavoz de la comisión de educación del
PSOE en las Cortes, el presidente no se entera de lo que sucede, así
como que sus asesores actúan casi siempre a sus espaldas; de ahí que en
las respuestas a las preguntas parlamentarias le dejen al presidente
Herrera ‘con el culo al aire’, por lo que basa su defensa en una
palabrería resabiada, unas veces, y aterciopelada, otras.
El personal
docente de Castilla y León viene denunciando desde hace tiempo el
incremento de la jornada laboral, el recorte de profesorado, la
disminución de interinidades, la congelación de la OEP docente, la
supresión de puestos de trabajo y la reconversión de plazas que solo un
inútil descompensado de sentido común puede llevar a cabo.
Habría que
incidir en cómo se han paralizado las inversiones en infraestructuras y
equipamientos; aturdidos reajustes en las partidas económicas de los
centros; pagos a cuenta sin definir; engaños y descoordinación entre
provincias y entre los propios Servicios periféricos de educación; en
este último caso se ha llegado a decir que actúan como el ‘ejercito de
Pancho Villa’. Estamos convencidos que Doroteo Arango no llegó a caer
tan bajo ni resultó ser tan miserable como quienes rigen los destinos de
la educación en España y en buena parte de las comunidades autónomas.
Llevamos años aportando datos de ello.
No hay
cobertura en las bajas del profesorado. Al menos antes había retrasos,
pero solo eso. Pueden pasar diez, doce, catorce días,… y el profesor o
profesora sustituto no llega, lo que da una imagen del caos real en que
está sumido el Gobierno de Herrera Campo. ¿Y qué decir de los recortes?
Pues, señores, los recortes afectan a los desdobles, a los nuevos
proyectos, a los recursos materiales y humanos, a la atención a la
diversidad, a la educación de personas adultas, a la formación
profesional, a la educación a distancia y a todo el sistema educativo.
No hay duda
que todo eso va en detrimento de la calidad educativa y de la atención
al alumnado. También tenemos muy claro que la educación no preocupa a
los gestores políticos. Y no les preocupa porque solo les interesa la
foto de la prensa y cuanto tenga efectos inmediatos de lucimiento. La
educación de calidad es un bien de futuro y una inversión que no aporta
réditos inmediatos. Nadie duda que lo mejor del sistema educativo es el
profesorado, muy por encima de cualquier otro servicio, área o unidad;
aunque, en ocasiones, los gestores políticos pretendan ponerse medallas
que no les corresponden.
A todo eso
que venimos reseñando hay que añadir los constantes atentados y
agresiones de la Junta de Castilla y León a los derechos laborales de
los docentes: hablamos de pérdida de poder adquisitivo; sentencias
económicas sin cumplimiento; constantes rebajas salariales;
congelaciones varias; aumento de impuestos; elevada precariedad;
disminución de puestos de trabajo; aumento del sacrificio a los
docentes; complementos retenidos, pérdidas retributivas en situación de
precariedad, así como amenaza de expediente y/o apercibimiento a quienes
intentan resolver situaciones complejas o simples cuestiones que se
presentan a diario, ante la dejadez y la desidia de determinadas
instancias de la Administración autonómica.
De
vergüenza, señores. ¿Alguien se va a extrañar de que Castilla y León
acabe cerrando y apagando la luz? Pues nosotros no nos extrañamos.