Chorizos y derivados: pedid perdón y a la calle

Es algo insólito. Resulta que tan sólo por pedir perdón por los crímenes cometidos y un simple compromiso de resarcir a las víctimas, los etarras presos que tengan cumplidas las tres cuartas partes de la condena,  pueden alcanzar la libertad y holgar en la calle. Este gesto compasivo fue impulsado por el Gobierno  Zapatero como vía de reinserción para los reos etarras. La llamada ‘Vía Nanclares’ parece que se aplica desde la lujosa cárcel trampolín construida en fecha reciente en la citada localidad alavesa y destinada, preferentemente, a presos etarras. Se trata de una cárcel ‘cinco estrellas’, dotada de las más exquisitas comodidades para hacer grata la estancia. Además está dotada de una piscina climatizada para relajar el estrés de los presos.

 

. Resulta que tan sólo por pedir perdón por los crímenes cometidos y un simple compromiso de resarcir a las víctimas, los etarras presos que tengan cumplidas las tres cuartas partes de la condena,  pueden alcanzar la libertad y holgar en la calle. Este gesto compasivo fue impulsado por el Gobierno  Zapatero como vía de reinserción para los reos etarras. La llamada ‘Vía Nanclares’ parece que se aplica desde la lujosa cárcel trampolín construida en fecha reciente en la citada localidad alavesa y destinada, preferentemente, a presos etarras. Se trata de una cárcel ‘cinco estrellas’, dotada de las más exquisitas comodidades para hacer grata la estancia. Además está dotada de una piscina climatizada para relajar el estrés de los presos.
Desde esa lanzadera a la libertad se están promocionando individuos con crímenes de sangre a los que, tras cumplir con los requisitos que establece la nueva ley, se les otorga el beneficio del tercer grado. Es condición indispensable que el individuo objeto de la gracia pida de forma expresa ‘perdón a las víctimas’. Con esta simple fórmula de arrepentimiento, sea sincero o falso, el preso consigue el tercer grado y, consecuentemente, la libertad condicional. O sea, que le ponen de patitas en la calle. Se da la indignidad de que existen presos, condenados a más de cincuenta y de cien años que, tras unos pocos años en la trena, pueden beneficiarse de esta medida de gracia debido al número máximo de años establecidos en España para el cumplimiento de penas. 

Siendo ecuánimes, evitar discriminaciones, y de acuerdo con los principios éticos de la igualdad de oportunidades, la ley privilegio que por pedir perdón permite a los etarras alcanzar la libertad, debería aplicarse igualmente al resto de los presos en las cárceles españolas. Ellos tienen el mismo derecho que los etarras a disfrutar de libertad si piden perdón y muestran arrepentimiento del delito cometido. Incluso al no tener delitos de sangre, tienen mucho más derecho a disfrutar de ese privilegio. 

Yo invito a chorizos, cacos, y resto de tropa entre rejas a que pidan perdón y muestren arrepentimiento de las faltas cometidas para salir a la calle. Golfos varios, atracadores, carteristas, macarras, trileros, violadores, pederastas, secuestradores, mangantes, truhanes, sablistas, ladrones, descuideros, timadores, rateros, granujas y gentes de mal vivir que penáis vuestros delitos en prisión, ya sabéis la fórmula. Sólo con fingir arrepentimiento, pues eso, a la calle como los etarras.

UNETE



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