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Los segmentos que normalmente no cubren las encuestas


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20/03/2012

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Confesiones


 

En tiempos de elecciones como en este caso, las mediciones sobre las preferencias electorales que realizan las diversas empresas dedicadas a ello, hay que decirlo en su gran mayoría por encargo de los partidos políticos y sus candidatos, se convierten en un argumento protagónico, porque mas allá de servirles a los principales interesados para conocer su posicionamiento y en todo caso mantener o cambiar estrategias, se usan como herramientas publicitarias para inducir simpatías, como una forma, arbitraria por cierto, usada deliberadamente para crear a su vez tendencias, con la idea de ir definiendo al menos en el papel, el resultado previamente, sin embargo hay dos segmentos que estos sondeos minimizan e incluso evitan mencionar, no solo porque por su naturaleza misma resultan muy difíciles de contabilizar, sino porque adicionalmente representan una complicación como coyuntura de predicción, las fracciones que corresponde a los que se declaran indecisos, que casualmente es la que más está aumentando y la que podría ser todavía más determinante y el de aquellos que han manifestado una preferencia especifica en la encuesta, pero que también reconocen  expresamente que podrían cambiarla, a estos últimos se les denomina volátiles.

Si bien es cierto que hasta ahora, según una investigación ampliamente documentada de Leo Zuckerman, publicada en la revista Nexos,  el porcentaje estadístico de aciertos en los pronósticos del resultado de las diferentes elecciones llevadas a cabo en México a través de encuestas en el pasado reciente, es mayor al de los errores y que la tendencia del apartado de indecisos no ha variado fundamentalmente desde la última elección presidencial, ocasión y no podemos olvidarlo, en el que jugó el papel decisivo, eso sin omitir que en las elecciones locales recientes, tal vez la falta de determinación e interés provoco abstencionismo y eso hizo que no terminara por volverse un factor en esos casos específicos.

Pero seguramente en esta elección, así se expresa según la información de las mismas encuestadoras, la importancia del bloque que representan aquellos que o no responden al muestreo o se declaran indecisos e incluso que los que pueden cambiar de preferencia, va a resultar fundamental.

Si los cálculos de las propias encuestadoras son correctos, actualmente estaríamos hablando de que el porcentaje que la gran mayoría reporta como aproximado en la fracción de los que son considerados indecisos, ha venido constantemente en aumento y  ahora ronda en poco más del veinte por ciento del total de los levantamientos en promedio, de tal suerte que considerando las diferencias que existen entre las preferencias a favor de los distintos candidatos a la presidencia, que se han reportado en los últimos muestreos conocidos, en la idea de que la disputa se está cerrando, el numero de los indecisos y de los que podrían modificar su voto, se convierte en un mercado de suma importancia, que en esta ocasión y a diferencia del pasado reciente pueden ser  los elementos, como sucedió en la anterior elección presidencial, que impliquen la diferencia.

Adicionalmente en este mismo sentido, habrá que considerar que, cuando la elección está en su etapa final siempre se hace presente la posibilidad de cambios en las tendencias gracias al factor denominado voto útil, mismo que se significa por un cambio de decisión del individuo, que precisamente y gracias a los reportes de las encuestas, considera que el candidato o partido de su predilección no está en posibilidad de alcanzar el triunfo y esto provoca que redefina sufragar por alguno otro de los candidatos.

Con estos dos argumentos sobre la mesa, la reflexión se inclina a voltear hacia ese mercado electoral, es decir, al trabajo que candidatos y partidos tendrán que realizar para poder hacerse atractivos mas allá de su voto tradicional, porque de alguna manera el voto llamado duro de las tres fuerzas políticas en competencia, está sobradamente calculado y estos segmentos al que nos referimos, los indecisos y los que pueden cambiar el sentido de su voto, los volátiles, que representa otro veinte por ciento adicional, podría ser el que incline la balanza en cualquier sentido. Estamos hablando en términos prácticos de un cuarenta por ciento de total que nadie puede adjudicarse.

Porque con los datos actuales, mismos que ya están reportando modificaciones, a reserva de lo que pasara al termino de la veda electoral y el inicio de las campañas, cantar victoria en este momento podría parecer demasiado anticipado, para poner un ejemplo, la preferencia real de la que hoy goza Enrique Peña Nieto, es la misma que tenía en su momento Francisco Labastida Ochoa, por lo mismo y para asegurar márgenes de maniobra, los candidatos presidenciales tendrán por obligación que intentar trascender a sus militancias para buscar la simpatía de quienes aun no definen su sufragio o lo pueden cambiar, por lo menos en materia de las mediciones respectivas.

En este sentido y en orden alfabético, a quien parece que le costara más trabajo acercarse a este grupo de indecisos, es al Partido Acción Nacional, en función del desencanto social por el desgaste de casi doce años en el gobierno, que ha dado como resultado una profunda decepción, por su falta de oficio y corrupción manifiesta. Para Acción Nacional el dato reportado es que un seis por ciento de quien ha manifestado inicialmente en las encuestas que votara por el PAN podría variar.

La izquierda por su parte ha sido más consistente en sus propuestas,  ha transformado su tono y exhibe un comportamiento sobrio, acorde a la situación, que puede terminar por ser mucho más atractivo por el margen de pluralidad y apertura. En este caso y seguramente por estas razones, el escenario reportado de eventuales cambios de sentido del voto en su favor, es mucho menor, es de solo del cuatro por ciento.

Finalmente, para el Partido Revolucionario Institucional esta es precisamente una de las coyunturas que requieren de mayor atención, primero porque según Consulta Mitofsky, la empresa encuestadora que trabaja para ellos, el porcentaje de simpatías manifestadas a favor del PRI, que son susceptibles de cambiar es muy alto, el cálculo de preferencias volátiles es del once por ciento, situación que podría modificar radicalmente la situación actual.

Dato que seguramente debe ser tema de reflexión porque en los hechos, la plataforma priista parece estar orientada exclusivamente a su militancia, abusando de los constantes ataques y los señalamientos a sus competidores, a través de mensajes soberbios, demasiado presuntuosos, que en vez de convencer al indeciso pueden alejarlo aun más, e incluso terminar por perder a ese once por ciento con el que hoy cuentan y se reconoce flexible.

Estos ataques mediáticos, sirven para el solaz y el esparcimiento de su propia militancia, un factor que se relaciona con el retorno del culto a la personalidad, tema que ya hemos abordado en ocasiones anteriores.

Ahora bien hay que apuntar que la intención de estas agresiones, para lo único que sirven para quedar bien con el candidato, más que para lograr efectos reales tangibles, la critica a los rivales no es por sí misma una propuesta.

Pareciera que hay una desesperación entre los priistas, no por ganar más simpatías externas, sino por ser cada vez mas punzantes en sus embestidas, pero sobre todo de que estas sean del conocimiento del candidato o al menos de sus superiores jerárquicos inmediatos, sean Alcaldes o Gobernadores, lo que desnuda un interés por hacerse de un espacio de reconocimiento personal, cuando en realidad lo único que se logra es crispar el ambiente, restarle seriedad y madurez, lo que definitivamente no puede ser una estrategia acorde para encontrar más adeptos, de los que ya cuentan, muchos de ellos por conveniencia.

Una expresión fomentada por los integrantes de la inexperta e ineficiente nueva generación, que contrasta y tiene muy preocupados a los estrategas priistas de cuño, que si entienden de esto, porque estas actitudes conllevan al enfrentamiento estéril y no abonan a la imagen que el propio candidato ha querido vender de seriedad y respeto como corresponde, que es el argumento que se usa para convencer a los indecisos y retener a los volátiles.

Evidentemente este error de apreciación, perjudica la parte promocional a cambio de establecer una especie de competencia al interior por la lucha de afectos y posiciones entre los mismos priistas, desdeñando a muchos sectores de la sociedad que al observarlos se decepcionan de su comportamiento.

Porque lamentablemente la gran mayoría de estas expresiones, no van acompañadas de ninguna propuesta, se remiten únicamente a clamar una victoria anticipada sin argumento para ello y en todo caso como ya lo mencionábamos a atacar permanentemente al rival, como si estuvieran en el segundo o tercer lugar de la competencia y estuvieran haciendo un esfuerzo por posicionarse.

En esto hay que diferenciar que aun y cuando esta actitud de, militantes, pero sobre todo de funcionarios públicos y dirigentes del partido estatales y municipales, quienes tendrían por definición la obligación de ser más prudentes y menos pretenciosos, dista mucho de la que se asume en la dirigencia  nacional del propio partido y de la actitud del mismo candidato Peña Nieto, lo cual significa que no son parte de una estrategia, sino como decíamos son una expresión equivocada producto de la inmadurez política de una generación poco preparada para el poder, que no termina por entender que en vez de contribuir a su victoria ellos mismos la boicotean.

Evidentemente como lo explicábamos, por su naturaleza y característica el segmento de los indecisos y de los que pueden cambiar de decisión, hace materialmente imposible cualquier predicción de comportamiento, pero tratándose en suma de un cuarenta por ciento, sin duda pueden cambiar cualquier idea preconcebida,  sin embargo y eso es lo que exponemos, lo que sí se puede observar es como cada fuerza política trabaja para acercarse a ellos y ganar su preferencia o perderla, el resultado lo conoceremos hasta el día de la elección.

 

guillermovazquez991@msn.com

twitter@vazquezhandall

 



Etiquetas:   Política   ·   Encuestas

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