(Día Internacional de la Mujer).
Cecy Valerio.
“La gran ambición de las mujeres es inspirar amor”. Moliere.
Incursionar en la vida pública, defender sus derechos, ocupar lugares que
eran exclusivos para los varones, ha sido para la mujer, a lo largo
de la historia, un proceso largo, doloroso, lento y confuso. Pese a ello, cada
día es más la participación de la mujer en diferentes ámbitos como el laboral,
político, deportivo, cultural, científico y económico.
Aportar su propia visión a los asuntos de la vida pública, en la toma de
decisiones, en el actuar cotidiano para lograr un entorno mejor, era tarea
exclusiva para los hombres. Este potencial de la mujer y manera de de
ver, resolver y disolver con sus amor, su inteligencia y sus aportaciones
los problemas a los que se enfrenta la humanidad, ha sido un
potencial desaprovechado, minimizado, desvalorizado y hasta descalificado.
La equidad de género, el empoderamiento, la defensa de los derechos humanos
fundamentales y el respeto integral a su dignidad siguen siendo para miles de
mujeres en el mundo una utopía difícil de alcanzar. Aunque mucho se ha logrado,
trabajar en esta tarea debe ser una labor cotidiana para hacer de todos los
días el Día Internacional de la Mujer que se celebra el día de hoy, 8 de marzo,
en todo el mundo.
Aunque fue hasta 1975 año en que la ONU declaró el 8 de marzo como el Día
Internacional de La Mujer, la lucha es tan antigua como la humanidad misma,
porque la mujer, desde tiempos ancestrales, es en sí, lucha, coraje y
valor.
No obstante, el acontecimiento que antecede a la iniciativa de la ONU parar
proclamar este día como tal, se registró en Nueva York en 1908 cuando un grupo
de obreras de una fábrica textil se animaron a protestar por los sueldos
injustos, la larga jornada laboral y las condiciones de trabajo inhumanas. Como
respuesta recibieron el incendio de la fábrica, muriendo 140 mujeres
jóvenes entre las llamas.
La primera propuesta para conmemorar este día la realizaron las alemanas
Luise Zeitz y Clara Zetkin en el marco de la Conferencia de Mujeres Socialistas
que se llevaba a cabo en Copenhague, como una jornada de lucha por los derechos
de las mujeres. La primera celebración fue en 1911 como Día de la Mujer
Trabajadora. Fue hasta 1975 cuando la ONU lo proclama como el Día Internacional
de la Mujer.
En lo personal, no me gustan las posturas de feminismo extremo ni el afán
de superioridad en relación con nuestros compañeros varones. Más bien, este día
es especial para festejar y recordar esa ardua lucha de la mujer por conquistar
los espacios y terrenos que le eran negados por su condición de género.
Es caminar, no atrás, como mucho tiempo se dijo, sino al lado de esos
compañeros en la construcción de la equidad, la justicia y el amor. Nada más,
pero nada menos.
La mujer es el hijo más fino y bello con el que se teje el llamado “tejido
social” que tiene su base en la familia. Es ahí donde se fomentan los valores
(éticos y democráticos), se forman los ciudadanos y se construye la
sociedad. Surge aquí su preocupación por la pérdida de ese tejido a causa
de factores externos (violencia, inseguridad, falta de políticas y estrategias
de carácter público) que han dañado lo más sagrado que es el núcleo familiar.
Mi admiración a las mujeres en este día y en todos los demás de año. Ella
que divide su tiempo en un verdadero malabarismo desde que se levanta: hijos,
trabajo, cocina, ropa limpia, cariño. A la trabajadora, la maestra, la mujer
del campo ( a ellas está dedicado este año el Día Internacional de la Mujer), a
las niñas y jovencitas por su hermoso potencial , a las ancianas por su
sabiduría y ternura; a las mujeres que son “padre y madre” y que tienen
que equilibrar la ternura y la firmeza para poder educar a sus hijos. A todas,
FELICIDADES.