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Entre tantas cosas
que pasan por mi mente me enfoco en pensar en la fuerza que tiene el
poder de la mente positiva y la fé, puesto que, todo el tiempo (para
no decir muchas veces y contar así la realidad) nosotros olvidamos
esas dos mágicas palabras y nos bloqueamos a nosotros mismos en
todos los aspectos.
Un día leyendo al
venezolano Carlos Fraga, un ferviente investigador del crecimiento y
el bienestar del ser humano, que tiene un libro que se títula: "El
mapa del tesoro", el cual te permite a través de sus cortas
páginas darte cuenta que una vez que te planteas algo que deseas
surgen al unísono ideas contrarias a ese deseo; por ejemplo, sueñas
con un carro nuevo, pero inmediatamente piensas que es imposible
porque con tu sueldo no alcanza y si pides un préstamo al banco
sería imposible que te lo den, es más factible que se lo otorgen a
cualquier persona menos a ti, eso es una clara muestra de
inconsistencia con la seguridad de tus decisiones.
No obstante, Fraga
plantea que en un primer término debes apartar esos pensamientos que
te abordan y que las decisiones erróneas no deben ser consideradas
malas, sino parte de una experiencia que nos permite crecer y
avanzar. El autor del mencionado libro sostiene que debemos fijarnos
metas y cada día verlas en físico o in situ; por ejemplo, si
deseas un apartamento debes tener una foto de alguno parecido al que
deseas y verla constantemente, y si profundizas en la lectura de
Fraga aprendes a elaborar el gran “Mapa del tesoro”.
Cualquiera que lea
los párrafos anteriores diría que soy un idealista y un soñador
utópico contemporáneo, pues no, nosotros como seres humanos somos
lo mejor de lo mejor, desde que nacimos estamos ganando carreras y
luchas cotidianas, por ejemplo en el óvulo de nuestra madre
emprendemos una veloz carrera para ser el primero y lo logramos,
olvidamos que venimos predestinados al triunfo desde el instante que
nacemos, pero somos nosotros los que a veces frenamos esa carrera de
lauros y desvirtuamos nuestro objetivo original: la felicidad.
Entonces, por qué
frenarnos y estancarnos, avanzemos hacia lo que queremos como
personas y como nación, dejemos ya de añorar a los norteamericanos,
alemanes o a los suizos por su gran calidad de vida; donde todo es
verdes jardines, autos último modelo, casas de tres pisos con
picsina incluida, personas perfectas (bellas de los pies a la cabeza)
con las mejores ropas, ¡No! Hasta cuándo, nosotros como ciudadanos
del mundo tenemos el mismo derecho y oportunidades de crecer, no
salgamos con la respuesta de que ellos viven así porque tienen
mejores gobiernos, bueno si nosotros tenemos líderes ineficaces es
culpa nuestra por elegirlos, tengamos conciencia de lo que deseamos y
trabajemos juntos por alcanzar esos deseos y sueños que tanto
asaltan nuestras mentes en tiempos de ocio, recuerde: ¡Usted es
mejor que nadie!