Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Poesía   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Cultura   ·   Criptomonedas   ·   Bitcoin   ·   Escritores   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Quintana Roo   ·   Política



Fauna Periodística (VIII) El ilustrado


Inicio > Comunicación
09/03/2012

1312 Visitas



No hablan, sientan cátedra; sus preguntas suelen ser más largas que las respuestas que provocan, y su verbo florido a menudo descoloca a compañeros y entrevistados. Buscan demostrar que lo saben todo, que dominan la actualidad como nadie… quieren quedar por encima del resto con un “aquí estoy yo” coronado con un interrogante. Son los ilustrados, sabuesos del buen hacer periodístico que en algún punto del camino se pasaron de frenada para recalar en la pedantería hecha palabra.


Su saludo es como un visado al olimpo de los periodistas; te escrutan si eres un recién llegado y prefieren averiguar sobre ti que preguntarte sin rodeos. Su primera reacción es una mirada lastimera e indulgente que susurra en silencio un “te perdono tus errores de novato”. Pueden incluso caer en la tentación de acogerte como a un discípulo y entonces es cuando más disfrutan. Sienten que deben compartir con el mundo su extraño don, el que les hace poseer la verdad frente al resto de ineficaces e imprecisos plumillas. Sin embargo, si eres mejor que él, y en algunas ocasiones no es excesivamente complicado, probablemente no disfrutes más que de un hola comprometido y entre dientes.

Sus preguntas son eternas, tienen un titular en la cabeza y luchan hasta la extenuación por conseguir que aquello que se imaginan a cinco columnas y abriendo su periódico case con la remota respuesta del atolondrado político que, si no tiene experiencia, caerá fácilmente en sus juegos. Gustan de la subordinación y huyen de las preguntas directas, no sea que se les vea el plumero y la realidad les fastidie la noticia. Antes muertos que sencillos, no admiten no entender algo, sino que se enrocan en una palabrería sinfín que provoca miradas cómplices y extrañadas entre los compañeros.

La mayoría son buenos, muy buenos periodistas, pero caen en la presunción excesiva; son unos apasionados de las clases improvisadas a pie de barra de bar, colando temas que tienen entre manos en medio de conversaciones vacías que nada tienen que ver con su argumento. No saben cómo demostrar que, a pesar de hilar tan fino como el coral, molan mucho y pertenecen a tu mismo grupo, el de los periodistas normales que no aspiran a descubrir un watergate cada semana, sino a contar la verdad pura y dura de lo que ocurre… si es que les dejan.



Etiquetas:   Periodismo

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
21224 publicaciones
5197 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora