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Datos y reflexiones acerca de los Santos Incorruptos.


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08/03/2012


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Hoy, siete de marzo del 2012, se cumplen sesenta años exactos desde la muerte consciente o mahasamadhi del gran yogui Paramahansa Yogananda, ocurrida a las 21,30 horas en el Hotel Billmore de Los Angeles de California, delante de 300 personas, y en presencia del embajador de la India ante los Estados Unidos de Norteamérica, S. E. Binay R. Sen.


Esta noticia no sería muy significativa, a no mediar de otras dos informaciones que uno debe manejar. El primero es que esa muerte fue predicha por el propio Sri Yogananda desde hacía unos dos años, en varias ocasiones, delante de sus discípulos monásticos de la Asociación de Autorrealización, en la misma ciudad de Los Ángeles, y porque su cuerpo no entró en estado de putrefacción, sino que permaneció intacto a las bacterias y a los gusanos, por más de 20 días después de su fallecimiento, y según el testimonio de los empleados del cementerio al sellar definitivamente su féretro, el estado del cadaver el 27 de Marzo era el mismo que el observado el 7 de Marzo de 1952.

El día 14 de Enero de 1853, a las ocho de la mañana, falleció en Santiago de Chile, otro gran santo, llamado Fray Andrés Filomeno García, poderoso intercesor y taumaturgo, clarividente, sanador y hermano lego de la Orden de San Francisco. Y sepultado en el mismo cementerio del convento, en un modesto ataud de madera, a unos dos metros de una acequia que corria por el patio-cementerio del monasterio.

Por petición del pueblo cristiano, por sus muchos milagros, de antes y después de su muerte, el obispo de Santiago ordenó su exhumación y examen de sus restos mortales para abrir un proceso de beatificación en el vaticano, a los dos años de su muerte, delante de varios médicos y personalidades de la época. En esos dos años el cajón estaba completamente podrido, pero el cuerpo estaba intacto, como recién fallecido o como dormido. Nuevamente las baterias y los gusanos se habían alejado misteriosamente del cuerpo de un santo varon. Se ordenó cambiarlo a un féretro de mejor calidad, y trasladarlo al interior del templo franciscano de la Recoleta de la Capital de Chile, y allí está hasta ahora.

Con el agregado de que se conserva su sangre LICUADA DE MODO PERMANENTE en un tubo de ensayo lacrado, al interior del convento, y en ciertas fechas llevada los hospitales de Santiago para que lo toquen y oren en comunión con el santo los enfermos y el sacerdote portador de la reliquia. Conozco personas de la más absoluta confianza que han visto ese envase de vidrio y han percibido la sangre líquida en pleno siglo 21, a la luz del día.

Lo mismo ha ocurrido con los restos mortales de Santa Bernardita Soubirous, la vidente de Lourdes, fallecida el 16 de Abril de 1879, y con el Padre Luis Orione, santo discípulo de San Juan Bosco. Hasta los más escépticos de los médicos se han tenido que rendir ante la evidencia de estos santos incorruptos del siglo XIX y XX.

Y suma y sigue, pues la santidad y el fenómeno de la incorruptibilidad no son privativos de los monjes o de las monjas. Existen literatos místicos laicos incorruptos, como es el caso de doña Lucila Godoy Alcayaga, más conocida como Gabriela Mistral, alma religiosa y esotérica, amiga del yoga, de la Biblia y de la Meditación, que también está incorrupta en su tumba del Pueblo de Monte Grande. Esta famosa poetiza falleció en USA el 10 de Enero de 1957. Fue trasladada a Chile, y sepultada provisoriamente en el cementerio general de Santiago de Chile por tres años.

Como debía ser llevada a su pueblo amado de Monte Grande, se la cambió de féretro a comienzos de mayo de 1960 en presencia de varias personalidades y el doctor Emilio Mohor constató el estado incorrupto de su cadaver, y publicó el informe médico correspondiente en el Diario La Nación del 15 de Mayo de 1960.

No es necesario agregar más casos, aúnque los hay, pues lo realmente importante es preguntarnos el porqué y el paraqué de este fenómeno de incorruptibilidad, el que, desde luego no afecta a todos los santos.

Primero se debe comprender que los milagros son signos de Dios, o señales del camino para buscadores del Sentido de la Vida o de la Verdad Una y Eterna. Son manifestaciones de un cierto lenguaje silencioso que habla a los simples y a los inteligentes. Un llamado a la reflexión y a la incorporación de esos datos a la cosmovisión espiritual, personal y social que los pueblos han de ir construyendo mientras peregrinan por los senderos de la existencia terrenal.

Segundo. Se debe comprender que este fenómeno está asociado a la naturaleza del Ser Absoluto o de Dios, que es una Esencia inmutable. Por tanto quienes se unifican espiritualmente con ese Ser inmutable omnipresente, reflejan en sus cuerpos la inmutabilidad divina como incorruptibilidad física, pues el hombre es imagen de Dios. Desde luego téngase presente que la meta última del yoga es la unificación con Dios, meta que coincide con la mística cristiana y la de todos los pueblos.

Tercero. La incorruptibilidad de los santos y de los místicos es una manifestación parcial del triunfo de Jesucristo sobre la muerte, pues en la Biblia existen unas misteriosas palabras que dicen: TU NO PERMITIRAS QUE TU SANTO VEA CORRUPCIÓN.

Cuarto. Los cadáveres incorruptos irradian ciertas energías sutiles que son necesarias para la protección, la sanación y la iluminación salvífica de las personas que transitan por este valle de sombra de muerte. Por lo tanto son centros de poder que benefician a las personas y a la comunidad de los creyentes y de los no creyentes, pues bajo esas influencias santas el proceso de conversión y de retorno a la luz del conocimiento del ser podría hacerse más fácil y expedito.

Y, una vez más, se hace necesario recordar que los milagros no son excepciones a la ley natural, sino manifestaciones de las leyes de otro cosmos en este cosmos. Y que, desde luego, el ser humano aún no conoce todas las leyes del universo visible e invisible. En los fenómenos milagrosos operan esas leyes sutiles que sólo los adeptos iluminados conocen.



Etiquetas:   Religión   ·   Filosofía   ·   Ciencias

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