¡Indecente! Este fue el primer calificativo reacción que me vino en mente cuando escuché al millonario consejero sindical bancario, José Ricardo Martínez, anunciar una nueva movilización para el día 11-M. El calificativo se excedió cuando añadió que lo hacían “como homenaje a los trabajadores muertos en el acto terrorista”. Ya en frío y analizando con más serenidad la iniciativa sindical, tengo que añadir que, además de indecente, es miserable y ruin que en la convocatoria de las movidas de protesta que diseñan las cabezas filosóficas de los sindicatos, se aproveche una fecha tan significativa, triste y dolorosa para agitarla en sus demandas.



