PREOCUPACIÓN POR PÉRDIDA DE VALORES

 

. Lo que estaría indicando que existe un desconcierto o un sentimiento de impotencia ante la imposibilidad de modificar esas conductas en sus hijos.

 

 

Por supuesto que no es mi intención hacer de mi columna un espacio que reciba adhesiones ni halagos. Soy consciente de que los temas que abordo quizás molesten a quienes prefieren hacer la del avestruz ante las graves problemáticas que acechan a los jóvenes, a su educación y a sus excesivos consumos de todo tipo. Esto mismo observo en otros espacios donde se tratan estos temas. Pero pienso seguir haciéndolo, porque creo que es mi deber hacerlo.

 

 

Finalmente, prefiero predicar en el desierto, con una tormenta de arena que me golpee el rostro y me impida avanzar y muchas veces me haga retroceder, que prestarme de idiota útil a la destrucción sistemática de nuestros valores y de nuestra cultura ya enclenque y debilitada. Fundamentalmente cuando esa destrucción es posible observarla en quienes integran las nuevas generaciones. Es decir en nuestros relevos.

 

 

Eugenio García

 

 

 

 

UNETE



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