Día 11 de marzo de 2011, un terremoto de 9 grados en la escala Richter azota Japón y el consecuente tsunami arrasa medio país y acaba con la vida de más de 18.000 personas y provocando miles de desaparecidos, para los cuales, después de 12 días apenas queda esperanza.Una catástrofe de semejante magnitud hunde en la mayor de las miserias a cualquier país. Por más empeño que se ponga en construir estructuras que soporten los azotes de la tierra, todavía hay cosas que el ser humano no puede controlar. Sin embargo, lo que sí depende del ser humano es la gestión de una crisis como ésta.




