La ciencia y los insomnios

 

.panoramadiario.com/hogar/articulo/articulo/2/dormir-mal-puede-ser-un-predictor-de-alzheimer/">puede generar problemas a largo plazo en la memoria, incluso, ser un predictor del Alzheimer. Se trata de una investigación llevada a cabo por investigadores de la Universidad de Washington, Estados Unidos, durante la cual se monitorearon los patrones sueño de 100 personas de entre 45 y 80 años que no mostraban signos de demencia, a lo largo de dos semanas.
Según el artículo al que hago mención, a raíz de este estudio, los investigadores norteamericanos concluyeron que quienes habían dormido menos del 85% durante la noche eran más propensos a mostrar acumulación de placas de la proteína beta-amiloides en el cerebro, lo cual se ha considerado como un indicador de la aparición del Alzheimer

Días después una segunda noticia llamó mi atención. Bajo el título Científicos desafían el mito de dormir ocho horas seguidas se replica un artículo de BBC Mundo donde se analiza, desde una perspectiva histórica, los hábitos de sueño en los humanos, tomando como base las investigaciones del historiador Roger Ekirch del Virginia Tech.

Como parte de la publicación se cita al psicólogo del sueño Gregg Jacobs, quien afirma que "despertarse durante la noche es parte normal de la psicología humana"; mientras afirman que la mayoría de los médicos todavía no reconocen que un sueño único de ocho horas puede no ser natural.

Continúa su análisis el artículo diciendo que el propio Ekirch cree que muchos de los problemas del sueño tienen sus raíces en la preferencia del cuerpo humano por segmentar el sueño, así como en la omnipresencia de la luz artificial, lo cual podría marcar el origen de un trastorno denominado "insomnio de mantenimiento", en el que los afectados se despiertan durante la noche y tienen problemas para volverse a dormir

Luego, concluye la noticia, la próxima vez que se despierte en mitad de la noche, piense en sus antepasados de la época preindustrial y relájese. Quedarse tumbado despierto puede ser bueno.

Al enviar a mis colegas ambas notas uno de ellos, con rostro grave y pensativo, me comentó: “ahora no sé si preocuparme o alegrarme por mi dificultad para dormir”.

Condescendiente lo miré y sólo atiné a sonreír. A fin de cuentas, tampoco sé cómo asumir mis propios problemas de insomnio.

UNETE



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