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Un grandioso experimento telepático y sus implicancias metafísicas.


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01/03/2012


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El 25 de Julio de 1959 un misterioso pasajero, con el nombre clave de "teniente Jones, ofcial de marina" subió a bordo del Nautilus, un submarino atómico de la Armada Norteamericana. Se encerró en su camarote por 16 días, recibiendo solo la comida en silencio de un ordenanza del comandante Anderson, al mando del poderoso navío. Dos veces al día enviaba al capitán un sobre cerrado y firmado, con fecha y hora, que el capitán también firmaba y guardaba como Top Secret, destrúyase en caso de ataque o captura del submarino. Era un Receptor telepático en experimentación, vinculado a un Emisor secreto, llamado "Smith, estudiante de la universidad de Duke, Carolina del Norte, Usa", encerrado en las mismas condiciones, por 16 días, en el Centro de Investigaciones X , Friendships, Maryland, Usa".


Sólo que este joven estaba junto a un aparato que mezclaba cientos de cartas de Zener al azar y se las ponía frente a sus ojos como "Emisor", en dos períodos al día, en las mismas horas en que el teniente Jones se concentraba en el interior del Submarino que navegaba a cientos de metros de profundidad bajo el Atlántico.

Estas cartas se usan en todos los laboratorios de parapsicología del mundo. Cada carta tiene un símbolo fácil de visualizar en la mente: tres líneas onduladas, una cruz, un círculo, un cuadrado y una estrella de cinco puntas. Cada día el tal Smith enviaba al director del Centro de Investigaciones X dos sobres sellados con su firma, hora y fecha. Y el director también firmaba y guardaba como Top Secret.

El 10 de Agosto de 1959 el submarino emergió de las profundidades del Océano frente a la bahía de Croyton, y el teniente Jones, con un gran sobre lacrado conteniendo sus resultados, se bajaba en el muelle y subía a un automóvil oficial que lo llevaba directamente a un aeródromo, y de allí por aire, al Centro de Investigaciones Especiales Westinghause, de la Fuerza Aerea Norteamericana.

En la oficina del coronel Williams Bowers se recibieron los sobres de las Emisiones telepáticas de Smith y se compararon con las Recepciones de Jones, hora por hora y día por día. Los dibujos de los símbolos de las cartas de Zener del Teniente Jones coincidían en más de un 70 % con las enviadas por la mente de Smith.

En esos dieciseis días el sobmarino sumergido no recibió ningun mensaje de radio, pues los submarinos no pueden recibirlos cuando navegan a grandes profundidades, ya que las ondas de radio no pueden atravesar el agua salada, excepto en unos 30 metros, y sólo con ondas de muy baja frecuencia. Deben sacar una antena fuera del agua para comunicarse con tierra, cosa que en esta ocasión se omitió absolutamente. Además, el casco del submarino hace el efecto de jaula de faraday, y bloquea las señales de electromagnéticas de la radio.

Así se comprobó, más allá de toda duda y del azar, que era posible la comunicación directa de mente a mente, o si se quiere de cerebro a cerebro, sin la mediación de ningún otro elemento físico, de teléfono, radio o de televisión, u otro medio imaginable. Con eso se confirmó otros experimentos efectuados en la Unión Soviética, por los profesores Vladimir Bechterev y Leonidas Vasilev, que probaron la posiblidad de usar la telepatía para fines de espionaje. E imaginaron que el cerebro era un emisor de ondas de radio que podrían ser captadas por otro cerebro.

Pero tal hipótesis tuvo que ser desechada, pues los sujetos receptores, al ser introducidos en piezas aisladas creadas como jaulas de faraday, de aluminio grueso, u otros metales conductores, seguian recibiendo mensajes, a pesar que en esas condiciones los aparatos de radio eran inútiles. Lo mismo sucedía al introducir en dichas jaulas a los sujetos emisores, y poniendo al receptor humano afuera, o a cientos de kilómetros.

ES DECIR, ESTA PROBADO QUE LA TELEPATIA NO ACTUA POR MEDIO DE ONDAS DE RADIO DE NINGUN TIPO. Y eso es digno de un análisis más profundo.

No hay duda que la comunicación es real, y sin embargo no utiliza ningun medio físico conocido, y opera igual a diez metros que a veinte kilómetros, o a 4000 kilómetros. La distancia o el espacio no afecta a los mensajes telepaticos. Ni las barreras materiales, montañas, agua, muros, jaulas de faraday, etc. Cómo es posible, entonces, este fenómeno?

La respuesta es simple, pero difícil de aceptar para algunos, LA UNICA REALIDAD DEL UNIVERSO QUE ESTA MAS ALLA DE LA MATERIA ES EL ESPIRITU. Al espíritu no le afecta la distancia ni el tiempo. Es conciencia pura, y opera sin limitaciones físicas.

Y cuando decimos materia lo decimos en términos de masa y de energía. Es decir, esta forma de comunicación tampoco es efectada por el potencial de energía del emisor, como es el caso de cualquier transmisor de teléfono, radio o televisión.

Existen radioemisoras de baja potencia y de alta potencia, que gastan diversas cantidades de energía para transmitir sus programas más lejos o más cerca, onda corta o larga, con o sin conexiones con satélites.

La telepatía no requiere de energias adicionales para funcionar más lejos, ni menos para funcionar más cerca. Y la razón es que opera en la dimensión unificada del espíritu uno y omnipresente, en el seno de la conciencia universal. No es un proceso material.

Los detalles del grandioso experimento telepático descrito al comienzo de ésta columna fueron tomados del libro EL RETORNO DE LOS BRUJOS, de Luis Pauwels y Jacques Bergier. De PLAZA Y JANÉS, S. A. EDITORES.  Año 1976.  



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2 comentarios  Deja tu comentario


, Tesla antes de morir, insistió en investigar aún más allá la energía del sonido. Quizás la telepatía escapa de las propiedades físicas, quizás hay sonido de por medio. Yo creo que las potencias ya saben y solo somos nosotros los ignorantes.


Oscar Garcia Shelly, Ingeniero Yo creo que la telepatia existe, pero no tenemos el conocimiento profundo de como podemos manejarla, sin embargo dia a dia podemos comprobar que pensamos en alguien y de repente nos envia ese alguien un correo electronico. Pensamos en algun tema o en alguna cancion, prendemos la radio y aparece la misma. Es un poder que tenemos pero al igual que el oido o la vista, Dios solo repartio al hombre una pequeña dosis de buena vista, buen oido, buen sabor, nunca como las aguilas, los perros u otros. Pero nos dio un cerebro mas grande que a los animales. Unas por otras! Buena columna, saludos. Oscar Garcia Shelly @ogshelly




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