.cmkc.cu/index.php?option=com_content&view=article&id=3634:a-partir-de-manana-feria-internacional-del-libro-en-santiago-de-cuba&catid=37:cultura&Itemid=75">Hoy
comienza la Feria del Libro en Santiago de Cuba y yo sin un quilo en los bolsillos!! Casi me lamento
por el descuido de llegar a esta fecha sin los ahorros necesarios para darme el
placer de aumentar mi pequeña pero querida biblioteca. Pero más que seguir
imprecando mi suerte o mi imprevisión, tomo como pretexto el inicio de esta
fiesta de los libros en mi ciudad, para comentar un poco sobre Ferias y libros
en Cuba, siempre desde mis muy personales vivencias.
Una de las
imágenes más queridas de mi infancia devuelve la figura de mi madre llegando a
casa con varios libros en sus manos, entre ellos, algunos magníficos ejemplares
para colorear. Llegaba mi mamá de una feria del libro y quizás fue ese el
primer momento que escuché de la existencia de estos eventos.
La segunda
certidumbre sobre la existencia de la Feria, llegó en mis años universitarios
en la capital cubana, el epicentro del acontecimiento literario. Aquellos
tiempos en los que hacíamos magia con el efímero dinero de nuestro estipendio y
lo que nuestros padres enviaban mensualmente, para poder hacernos de los libros
de interés. Eran esos días en los que el tema de conversación giraba entorno al
libro comprado, los títulos disponibles o la mejor librería para adquirirlo;
días en los que las taquillas de los cuartos en la beca se transformaban en libreros, hasta la fecha en que un viaje
de regreso a casa nos permitiera trasladar la preciosa carga.
Ya
en los últimos tiempos mi relación con la Feria del Libro ha quedado
indisolublemente unida a mi ciudad donde, más allá de desaciertos y disgustos,
sigo a la caza de los títulos y autores que aún me debo.
La que se
inaugura hoy en Santiago de Cuba y otras provincias del oriente del país,
constituye la edición XXI
de estas ferias y está dedicada a las culturas del Caribe, así como a los
intelectuales cubanos Zoila
Lapique y Ambrosio
Fornet.
Conocida en
sus inicios como Feria
Internacional del Libro de la Habana, en los últimos años este
acontecimiento desborda las fronteras de la capital para convertir al
archipiélago en una librería gigante. Luego de su primera etapa capitalina, en
los predios de la antigua fortaleza militar de La Cabaña y
otras subsedes, la feria inicia un recorrido por todo el país, de occidente a
oriente, hasta su clausura oficial en estas tierras santiagueras. Durante este
trayecto los libros llegan no sólo a las librerías, sino que invaden plazas,
teatros, parques, serranías y poblados.
De esta
forma, durante poco menos de un mes, la literatura y los libros domina gran
parte del acontecer noticioso en Cuba; convirtiéndose en uno de los sucesos
culturales de mayor convocatoria. Muestra de ello fueron los más de 2 millones
de personas que visitaron, en la edición anterior, los diferentes escenarios de
venta en los cuales se vendieron más de 1 millón 700 mil ejemplares. En lo que
va de esta XXI Feria, más
270 mil visitantes ya habían pasado por las librerías dispuestas para la
ocasión.
Cuando se
dice que la Feria
Internacional del Libro en Cuba es una fiesta no es una
exageración. Las calles se llenan de un bullicio característico y las sedes del
evento en las diferentes provincias desbordan de público, entre los que
resaltan por su peculiar colorido, alegría y desenfado, los miles de pequeños
que en sus uniformes escolares se adueñan de todo el espacio posible, se
amontonan sobre los pequeños quioscos en busca de sus libros preferidos,
generalmente, los dedicados a historietas y libros para colorear (estos
últimos, lamentablemente, no tan extraordinarios como los de mi infancia); o
simplemente pasan un rato divertido disfrutando de otras opciones infantiles
que abundan durante estos días en el propio mundo de papeles impresos.
A veces es un
verdadero dolor de cabeza deambular entre tanta algarabía, o extender los
brazos por sobre las despeinadas cabecillas para, a todo pulmón, reclamar la
atención de una vendedora a todas luces extenuada por el reclamo de los
pequeños.
Pero estos
inconvenientes forman parte de los avatares de una Feria del Libro en Cuba y
quedan muchas veces para la anécdota.
Desde hoy la
ciudad se hace cuento, novela, historietas y hasta recetario de cocina. Las
familias se reúnen alrededor del libro. Largas colas se improvisarán a la
entrada de librerías, mientras habrá quien prefiera tenderse sobre la hierba
reseca por los pasos, a vivir por un instante las historias ocultas entre las
páginas recién compradas. Por mi parte, ya algo se me ocurrirá para comprar, al
menos, uno
de los títulos que este año más ha llamado mi atención.