China en reversa.

El Banco Mundial y un grupo de expertos han lanzado una dura advertencia al gobierno chino: transitar a un sistema de mercado más libre, o bien enfrentar una crisis financiera.

 

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El reporte "China 2030", difundido por el Banco Mundial, recomienda a China ejecutar reformas que promuevan una economía más libre. Entre los cambios está una gran reforma que transforme las poderosas compañías paraestatales chinas en empresas comerciales.

China puede posponer las reformas y arriesgarse a la posibilidad de una crisis económica en el futuro, o puede implementar las reformas proactivamente. Claramente, la segunda opción es preferible.

La segunda mayor economía del mundo ha experimentado un rápido desarrollo, promediando un crecimiento de alrededor de 10% anual en las últimas tres décadas. Gran parte de ese avance se ha dado con la migración de la población rural a las ciudades y la financiación masiva en proyectos de infraestructura por parte del Gobierno chino, que a su vez ha mantenido una poderosa influencia sobre las compañías más grandes del país.

Las empresas estatales dominan  la industria bancaria china, la energética, el sector salud, el tecnológico y las telecomunicaciones. En conjunto, representan el 40% del PIB del país.

China no puede mantener por siempre un rápido crecimiento bajo el sistema actual. Las economías emergentes tienden a perder dinamismo cuando su PIB per cápita alcanza los 16,740 dólares. Expertos prevén que China registrará una importante desaceleración en el año 2015.

China debería separar la propiedad de la gestión de las compañías estatales e implementar prácticas modernas de gobernanza corporativa, incluyendo la designación de altos directivos, transparentar las finanzas públicas y permitir la auditoría externa. En este proceso de separación de las compañías estatales, el Gobierno chino también debería considerar la creación de compañías encargadas de la gestión de los activos estatales que representarían al Gobierno como a un accionista, pero que administrarían y negociarían los activos de forma independiente y profesional en los mercados financieros.

En la actualidad, China tiene cuatro grandes compañías de gestión de activos, creadas originalmente para supervisar los créditos dudosos generados por sus cuatro principales bancos. Y son 100% propiedad del Gobierno chino.

El Gobierno chino no ha expresado interés en convertirse en un bastión del capitalismo de libre mercado.

UNETE



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