. A partir del 1 de marzo subirá el precio del combustible
en 4,8 céntimos de euro; a ello hay que añadir un tributo con carácter
medioambiental que sufrirán las empresas eléctricas, además de aumentar,
también, la jornada laboral de los empleados públicos en 2,5 horas semanales. ¡Pero
en Castilla-León nadie se levanta contra el Gobierno de Herrera! Es una pena
esa costumbre tan manifestada de ponerse en posición para que al ciudadano le
den.
Sin duda es un mal día para Castilla y león, para las
empresas de transportes, para quienes usamos el vehículo a diario por
obligación, para el profesorado y para la ciudadanía en general. En vez de
recortar el número de parlamentarios, cerrar las diputaciones, eliminar gastos
absurdos de la comunidad autónoma, las Cortes se han cebado con los más
débiles: la ciudadanía.
Y voy más lejos:
aprovechando el momento de crisis se podría prescindir de la organización
autonómica, con lo que la crisis se resolvería en apenas unos meses; cuando
haya un crecimiento sostenido durante tres años, ya se volverá a repensar la
planificación de las autonomías. Que nadie dude que es la organización
autonómica la que está hundiendo a España ¡Y no será por las veces que se lo
han anunciado en Europa!
Quienes no han
sido capaces de elaborar un presupuesto comunitario para 2012 ni crear empresas
que absorban el tremendo paro que hay en Castilla-León, y ni siquiera han
reflotado la comunidad, deciden aplicar el céntimo sanitario (4,8 céntimos por
litro), ampliar el horario a los trabajadores, reformar tonterías y planificar
sandeces.
Ahí tienen al
Gobierno de Juan Vicente Herrera ridiculizándose ante las demás comunidades.
Este tipo de políticos decepcionan un día sí y otro también. Si bien no han
demostrado que saben trabajar con eficacia y eficiencia, sí han demostrado que
no dan la talla. Y llevan así años. ¡Qué torpe el contribuyente a la hora de
votar pero, claro, no hay oposición digna! ¿A quién votar, entonces?
La ley de Medidas
ha pasado el trámite del pleno sin ningún retoque de importancia. No hay
oposición preparada ni Gobierno eficaz. ¡Así nos cubre el pelo! Cuando hay
mayorías parlamentarias no se suelen transaccionar enmiendas. El caso es que,
cuando no hay mayorías firmes, se negocian barbaridades que redundan en
perjuicio del contribuyente; casi siempre es así.
Al parecer, y
según me indica un compañero de fatigas, únicamente se ha transaccionado la
enmienda de Unión del Pueblo Leonés y en ella se recogen acuerdos ya
cerrados sobre la regulación de la jornada laboral de los empleados
públicos. ¡Para ese viaje no necesitábamos alforjas! Malo es ceder a los
políticos el carácter transitorio de algo porque lo convierten en definitivo;
lo que deben hacer los empleados públicos es reducir su horario en la misma
proporción que le suban el horario laboral, al menos muchos así lo estamos
haciendo desde hace tiempo. Y si, además, nos rebajan el sueldo, pues también
reducimos nuestro horario en esa misma proporción.
¡Ya está bien de
abusos e insensateces! Y eso que ha sido la derecha que, si eso mismo lo hace
un Gobierno socialista, todo el mundo se calla y se pone mirando a Cuenca hasta
que le den correctamente. Por cierto, parece como si nadie tuviera ganas de
protestar, lo que prueba que Castilla-León se muere lentamente y cualquier día, Herrera Campo, acabará cerrándola y dando de baja la luz.
La consejera de
Hacienda, Pilar del Olmo, defendió el carácter coyuntural de algunas de las
medidas. Al parecer su objetivo es contribuir a la sostenibilidad de los
servicios públicos. La consejera ha aprovechado para describir el teatro de la
recesión al que alude la Comisión Europea para España, “que se puede
agravar con la evolución de la deuda soberana”.
Lo que no
reconoció la consejera, Del Olmo, fueron sus dos errores de gran gravedad: el
hecho de no saber colocar 100 millones de euros a tiempo y a buen rédito en el
mercado financiero, con el consiguiente daño hecho a Castilla-León, por
un lado, y el error de bulto al equivocarse en los presupuestos de 2011, pues
presupuestó 175 millones de euros de menos. ¡Vaya gatada más sucia! Y es que no
se puede tener una consejera cuyo inmovilismo es su característica más nefasta,
además de la falta de planificación seria.
Jesús Salamanca Alonso