Muchos temen que pueda ser vendida; la política lo utiliza como chantaje ideológico, su estado de ruina y descapitalización ha alcanzado tal nivel que si alguien quisiera venderla no podría, ni siquiera rentarla, o alquilarla; nadie la negociaría para aceptarla ni en "fiao", con una deuda de 35 mil millones de dólares, una buena parte de ella adquirida a costos viles -12%- en el mercado internacional, ha destrozado su balance y hasta su normal flujo de caja para operaciones tan rutinarias de refinación, por ejemplo. La descapitalización alcanza tales niveles que la producción ha caído cerca de un 1 millón de barriles/día en apenas 8 años, con un plantel de 123 mil empleados el costo de producir un barril llega a los 38-42 dólares, mas de cuatro veces que en 1998. Actualmente sobrevive, en parte, por el BCV, y del mismo gobierno que le devuelve parte de la contribución fiscal en pagares y prestamos diversos.



