. El objeto es un fetiche (hoy el símbolo a citar sería
el teléfono celular) y estamos alienados en el sentido de que nuestra creación
escapó de nosotros y nos domina. Hoy decimos en relación a ambos conceptos que
se han modificado sustancialmente los medios de dominación. Es evidente que
insistimos en lo tecno-mediático porque vivimos en la civilización de la
imagen, pero ella tiene relación directa con la mercancía “fuera de sí”. Este
“rebaño normalizado” lo es ahora por vías distintas, las cuales han sido
afinadas en su efectividad por la tecnología.
Está claro que para la
existencia de una democracia la sociedad civil resulta indispensable. Es ella
el campo donde lógicamente se producen las mediaciones esenciales al espíritu
democrático. Fue Hegel el mayor estudioso de este tema, aunque, claro está, el
concepto nació para oponerlo al de sociedad natural. Lo civil en los pensadores
anteriores implicaba la organización social, con el Derecho incluido como gran
ordenador, mientras Hegel parece referirse más bien a “sociedad burguesa”.
Ya no estamos, pues, y
a veces mucha gente no se da cuenta, en una sociedad industrial. En
consecuencia las formas de poder son otras. Las que corresponden a una sociedad
panóptica* si aceptamos el término, o, simplemente a una sociedad de control.
En consecuencia, las viejas formas (sindicatos, partidos políticos,
asociaciones empresariales y todas aquellas “instituciones” de la sociedad
civil) se derrumban, al igual que los sistemas de valores tradicionales, la
familia, los sistemas de poder (la democracia en peligro). No se trata, como
repite tanta gente en mi país, de que los partidos se regeneren o se hagan
diferentes. Lo que pasa es que la forma de expresión política de este tiempo ya
no pasa por ellos. Hay nuevas formas de poder y también nuevas formas de
política, sólo que la tendencia es a la eliminación de esta última, es decir, a
un neo-totalitarismo. Si vemos, por ejemplo, la inutilidad de los sindicatos y la
impotencia absoluta de los partidos para unir en torno a ideologías, debemos
admitir que la nueva estructura política pasará por un entramado de redes de
acción y presión política. Lo que hay que entender es que la política dejó de
ser un espacio de acción individual o uni-organizativo para convertirse en una
gran red de redes de transmisión de información, creación de coaliciones y
alianzas y en articulación de presión política.
Y como siempre que diagnosticamos
en este tema debemos regresar a Michael Foucault (Microfísica del poder, Vigilar
y castigar (Nacimiento de la prisión),La arqueología del saber, Los
anormales, Estrategias de poder). Siempre ha
existido algún tipo de vigilancia hacia los individuos o grupos sociales, pero
una que pueda llamarse de “rango institucional centralizado” corresponde a este
tiempo del nacimiento y progreso de las nuevas tecnologías. Así, la sociedad de
control tiene mayor intensidad y sistematización en su vigilancia, alzándose
esta última como sustituta de la coerción física. Esta pérdida de libertad es
aceptada gustosamente. Foucault distingue así entre sociedad de
espectáculo y sociedad de vigilancia, diferenciación que
no encuentro correcta, pues como he dicho más arriba, el espectáculo es una
forma vigilante. En cualquier caso podemos aceptar el término acuñado, el de
sociedad panóptica, que no es otra que aquélla que reproduce la estructura y
funcionamiento del poder. En otras palabras, se homogeniza el comportamiento.
El preso no puede observar a quien lo observa, mientras que el panóptico no
hace otra cosa, está fijo frente al carcelero, mirándole, aprendiendo de él,
haciéndose él. Para decirlo con palabras propias de una dictadura, el que se
sabe vigilado procura “comportarse bien”. La vigilancia se introyecta, se hace
parte integral del “dividuo”. Nos hemos convertido en autómatas consumidores de
imágenes. Y volvemos a lo que he llamado la plaga neo-totalitaria que puede
avizorarse en el horizonte: ya no habrá dictaduras con estadios llenos, no hará
falta, la sumisión estará en el interior del hombre, pues el “dividuo” no verá
al poder, ni hará falta, y al no verlo le parecerá ausente, inaccesible, y eso
hará del poder el amoroso dictador cuya eficacia está garantizada.
*Panóptico: Dicho
de un edificio. Construido de modo que toda su parte interior se pueda
ver desde un solo punto. DRAE)