. Realmente sólo lo hacen cuando, como en el caso que vamos a tratar en este artículo, tiene muchas implicaciones políticas y el caso puede resultar de cierto interés para una parte quizás cuantificable de la población.
En el año 1804, cuando España estaba en un estado de extraña neutralidad en el marco de un conflicto bélico entre la Francia napoleónica y la Gran Bretaña, cuatro fragatas españolas, La "Medea", "Fama", "Santa Clara" y "Nuestra Señora de las Mercedes" partían del puerto de Montevideo cargadas con los impuestos de las colonias con destino a Cádiz. Al llegar a las proximidades del Estrecho una flotilla británica compuesta por un navío de línea y tres fragatas pesadas abordan el convoy violando la neutralidad existente entre ambos países y durante un intercambio de disparos una bala de la "Indefatigable" británica penetra en la santabárbara de la "Mercedes" haciéndola estallar en mil pedazos y causando más de 200 víctimas entre su tripulación. Su valiosa carga, más de 500000 piezas entre monedas de oro y plata, así como otra serie de productos manufacturados y textiles se perdían también en las profundidades del Atlántico.
Doscientos años más tarde, en el 2007, la empresa de prospección subacuática norteamericana Odissey anuncia a bombo y platillo, con luz y taquigrafos y rodeándose de una aureola de aventura y misticismo digna de una película de la saga de "Indiana Jones", que ha encontrado en aguas atlánticas un tesoro de valor incalculable cuya procedencia esconden bajo el nombre en clave "Black Swan" (Cisne negro).Investigadores independientes de este proyecto y el propio gobierno español preguntaron a Odissey qué era lo que realmente se escondía bajo ese nombre, y la empresa estadounidense contestaba siempre con evasivas, lo que hizo que todo el mundo sospechara de la identidad del tesoro encontrado, su procedencia y sobre todo la legalidad del proceso de búsqueda y rescate efectuado.La cuestión es que ninguna empresa puede rescatar un pecio submarino de un barco de combate o su carga sin el consentimiento explícito del gobierno bajo cuyo mando operaba esa embarcación. En el caso de que ese rescate se efectuara sin el consentimiento del gobierno en cuestión inmediatamente debe ser puesto en conocimiento y devuelta su carga a las autoridades de ese país.La fragata "Mercedes" se hallaba en misión militar cuando fue volada por lo británicos por lo tanto su carga debería haber sido devuelta a España tan pronto como se supo la procedencia real del tesoro rescatado ilegalmente por Odissey, pero esta empresa se negó a ello alegando una estrategia peregrina para ganar tiempo e intentar convencer al jurado por otros medios, incluidos los sobornos, de que la "Mercedes" realmente se hallaba en misión comercial, lo que refuta el derecho español a poseer el tesoro. Por suerte para el gobierno español la tarea de desmentir esa supuesta misión comercial era sencilla: sólo había que tirar de archivo y presentar los documentos oportunos que demuestran, negro sobre blanco, que una embarcación dada de alta entre los activos de la Marina española y bajo el mando de un oficial militar jamás podía desempeñar otra misión que aquella que tuviera exclusivamente fines militares importantes para el Reino de España.Por lo tanto todo tipo de alegato que Odissey pudiera esgrimir en ese sentido quedaba invalidado y no considerado en el litigio. La sentencia, pues fue firme: la carga que contenía la "Mercedes" era de propiedad española y a este país debía devolverse.Sin embargo en un conflicto prolongado entre dos partes, en ocasiones acude un tercero que intenta llevarse el premio gordo aunque sea, como es el caso, la parte con menos derechos. Este es el caso del gobierno de Perú, que aludiendo argumentos más románticos y sentimentales que punibles judicialmente intentó que el tesoro de la "Mercedes" viajara a su país. Sin embargo el juez desestimó tal pretensión por el argumento sólido e incuestionable de que Perú no existía como país en la época de la voladura de la "Mercedes" y por lo tanto no podía argumentar ninguna clase de derecho sobre el tesoro puesto que a efectos legales, jurídicos y políticos, todo el proceso de extracción de materia prima, acuñación de monedas, recaudación y embarque se realizó exclusivamente sobre territorio español.Aún así, el litigio ha durado años, cinco años, hasta que ayer domingo dos aviones "Hércules" fletados por Aviación Española trajeron de vuelta a su legítimo destino a la valiosa carga que ha tardado 208 años en llegar, completando así la misión iniciada por la modesta fragata "Mercedes".Un misión completada con éxito que debe ser considerada ejemplo de la lucha contra la piratería arqueológica efectuada por empresas privadas de oscuras intenciones y métodos ilegales, y también de gobiernos revanchistas que aluden motivos fuera de juicio (sub iudice) para apropiarse de tesoros que no les corresponden.