¿Qué pasaría si un candidato, como parte de su estrategia de campaña ofreciera a los electores someterse de manera voluntaria a pruebas de confianza tales como el detector de mentiras (polígrafo), o controles psicológicos o toxicológicos para acreditar su aptitud o idoneidad al cargo que pretendiera aspirar y reprobara cualquiera de ellas?¿Podría su partido negarle el registro interno por no haber aprobado? ¿Puede exigir un partido político que todos sus militantes que aspiren a una candidatura se sometan a llevar a cabo esas pruebas? Por último, ¿Las autoridades electorales debieran reconocer algún valor a los resultados cuando no se aprueben y en consecuencia negar el registro al ciudadano ya como candidato?



