Es muy complicado entender la desazón de conciencia que sufren algunas personas. Puede haber casos que esa pesadumbre se deba a determinadas averías en la maquinaria de la razón. Hay que reconocer que los afectados por este síndrome tienen planteado un serio problema de ética que les induce a cometer desvaríos sin sentir el más mínimo remordimiento. Si efectivamente serían conscientes de la significación mezquina de sus desvaríos, evitarían pronunciarlos.



