¿Alguna vez os habéis preguntado acerca de los orígenes de la música en el ser humano? En nuestro propósito por acercaros experiencias musicales nos hemos decidido a escribir este post que entendemos puede ser interesante para mucha gente.
¿Alguna vez os habéis preguntado acerca de los orígenes de la música en el ser humano? En nuestro propósito por acercaros experiencias musicales nos hemos decidido a escribir este post que entendemos puede ser interesante para mucha gente.

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La
función biológica de la música aún está por determinar de manera
feaciente. Sin embargo, parece ser que existen evidencias claras al
menos de dos fines que nuestros antepasados buscaron con ésta. La
primera de ellas tiene que ver con la territorialidad y la pertenencia
al grupo. Han sido muchos los estudios que se centran en el uso social
de la música. Es más, me atrevería a decir que posiblemente sin ese uso
quizá hoy no existiera lo que entendemos por música. En su
universalidad, tanto geográficamente como temporalmente, podemos ver
evidencias claras de este uso a través de muchos ejemplos, practicamente
sin pensar. ¿Qué hacen los seguidores de un equipo de futbol cantando
el himno de su club?, ¿que
hacen los asistentes a celebraciones religiosas?...Si miramos fuera de
nuestras fronteras y culturas, en pueblos y tribus menos avanzados,
veremos esta faceta de manera aún más clara. La segunda tiene que ver
con el sexo. También, de manera universal podemos pensar en este fin. Es
más, no hace mucho tiempo se publicó una investigación en la que se
intuía la relación entre sexo y música como elemento perpetuador de
ésta. Sin embargo, en su contra se piensa en el uso que los niños y
ancianos hacen de ella. Por tanto, aún sin tratarse de una necesidad de
primer orden como el comer, o el beber, sí parece haber claros síntomas
de una faceta biológica en el ser humano. Esta faceta tampoco tiene por
qué explicar todas las producciones musicales, pero sí gran parte de
ellas.