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Si uno tiene opinión,
propia o piensa por sí mismo. Si ve la televisión lee la prensa y percibe que
no le cuentan toda la verdad o que lo que nos cuentan aparece con un claro
sesgo ideológico, sea este del corte que sea. Si usted siente todo esto y
muchas otras detalles en el día a día no lo dude, forma usted parte del
enemigo.
Una sociedad de personas
formadas, que tienen la mala costumbre de tener su propia opinión son el
enemigo de cualquier gobierno sea este autoritario o de los autodenominados
democráticos.
A ningún gobierno le
gustan unos ciudadanos críticos que se salgan de la línea del pensamiento
único, y no duda en utilizar todos los resortes, que son muchos para
ridiculizarlos o reprimirlos en la forma que sea necesario.
Desean los gobiernos de
toda clase y condición una población atenazada por el miedo a la
crisis, o a perder un empleo generalmente precario y mal pagado. Sedada con
entretenimientos de bajo coste a través de la televisión y los éxitos
deportivos nacionales.
Quien se salga de ese
esquema que no lo dude es un problema y como tal será tratado y marginado. Si
no se retracta será reprimido por su actitud contumaz, antipatriota y
antisocial.
Ante esto nuestra mejor
defensa es la cultura, la formación y el espíritu crítico. Nunca aceptemos lo
que nos viene dado por los canales oficiales sin más. Pensemos quien está
detrás de la noticia, a qué grupo mediático pertenece la radio, periódico o
televisión que nos lo cuenta. A quién beneficia esa opinión publicada que nos
quieren inculcar.
Después busquemos
visiones alternativas y después de todo formemos nuestra opinión propia al
respecto.
Pensemos por nuestra
cuenta y seamos el enemigo.
No al pensamiento único.