. Sin
embargo, mucho tiempo ha transcurrido desde entonces y muchas cosas han
cambiado en Cuba , en Venezuela y hasta en mi propia persona como para dejar
pasar su última reflexión, publicada en
los medios de comunicación cubanos el día 26 de enero de este año y titulada
“La genialidad de Chávez”.
En
un mundo donde Angela Merkel no disimula su apoyo a Nicolás Sarkozy con vista a
las elecciones presidenciales francesas de este año; donde la llamada “troika”
(FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea) exige a Grecia bajar el sueldo
mínimo y despedir a 15.000 empleados públicos; y donde se interviene
militarmente , con razón o sin ella, en otros países, no se podrían considerar
las palabras de Fidel simplemente como una intromisión en nuestros asuntos
internos, sino como sencillas reflexiones y parte del “combate amplio y resuelto
de las ideas” ( como el mismo sostiene), a que todos parecemos tener derecho.
Esto mismo, por supuesto, no se podría
decir de la cantidad de ciudadanos cubanos que trabajan en áreas muy
sensible de nuestra seguridad nacional, como aeropuertos, registros civiles,
notarias, cuarteles, etc., en esa
especie de esclavitud moderna en las que
sus familiares son retenidos en suelo cubano y el
salario que el gobierno venezolano (especie de encomendero) les paga, se envía directamente al gobierno
de la isla o se convierte en parte de un intercambio poco conocido. Aquí, sin
embargo, habría que mencionar una vez más aquella verdad de Perogrullo, que a
veces, y sobre todo en estos últimos años de gobierno bolivariano, se nos
olvida: los cubanos no son su gobierno; por tanto los sentimientos que ese
régimen ha terminado despertando en nosotros después de tantos años, no
deberían traspasarse a la cantidad de personas procedentes de Cuba. Yo mismo me
he visto enfrentado y reconciliado nuevamente con ese pueblo ocurrente y
“jacarandoso” gracias a Chico y Rita,
la película de dibujos animados dirigida por Trueba y Mariscal; una delicia
para los ojos y para los oídos (los
cuales, por cierto, agradecen la música
y canciones de Charlie Parker, Estrella Morente, Tito Puente , Bebo Valdés,
Idania Valdés, Dizzy Gillespie, , Freddy King Cole, etc., etc.)
No
hace falta hablar aquí de los posibles móviles que ha tenido el gobernante
antillano para escribir esta última
reflexión, sabemos suficiente de las
propias “genialidades” de quien, como su medio paisano (generalísimo por
la gracia de Dios), ha dejado “todo atado y bien atado”; sólo basta recordar,
como ya lo han hecho otros, que él fue uno de los primeros mandatarios que se
solidarizó con Carlos Andrés Pérez aquel
año 92 , rechazando así la asonada comandada por quien ahora alaba. Pero ese no es el caso. El caso es que no nos
dejan de atormentar algunas de las cosas dichas allí sin mucho fundamento. No
me estoy refiriendo (porque entre otras cosas y debido a la campaña
electoral, no se puede) a lo sucedido
con algunos parlamentarios el día de la presentación del presidente en la
Asamblea Nacional, ni tampoco a esa exaltación y apología que hace de los
militares revolucionarios, a quienes considera un brillante ejemplo de la unión
entre teoría y práctica “revolucionaria”; me refiero al menos a dos gruesas aseveraciones que allí se hacen:
que los enemigos del gobierno promueven el caos al tiempo que éste lleva a cabo
un “desarrollo justo, ordenado y pacífico”; y que mientras en otros países se
han incrementado los índices delictivos gracias al tráfico de drogas, aquí ,por
poseer cuantiosos recursos naturales y unas políticas sociales acertadas,
carecemos de ese cuadro “dantesco” .
Lo
único que puedo decir al respecto es que no creo que Fidel conozca mucho la
Venezuela de hoy en día, muy distante a la que conoció hace 12 años, ni sepa
que en todo este tiempo hemos tenido aproximadamente 200.000 muertos a manos
del hampa y a consecuencia del tráfico de drogas ( a razón de
aproximadamente 19.000 homicidios por
año). Seguramente, si así fuera, no tendría ningún reparo en reconocer su
error, como ha hecho cuando le dijo al periodista Jeffey Goldberg, por ejemplo, que el modelo cubano no funcionaba, o como
aparentemente dice ahora en el libro Guerrillero
del tiempo, de katiuska Blanco, donde se refiere a la equivocación de
suponer que en el socialismo los problema económicos se iban a resolver.