Quito se convulsiona desde las primeras horas de la mañana. Miles de vehículos materialmente vuelan por las avenidas hacia objetivos diversos movilizando a más de un millón de personas. Este periodista circula por el medio más eficaz, quizá cómodo a cierta hora, el colectivo, por la avenida occidental con rumbo norte hacia la Mitad del Mundo. Pretendo, siquiera por un par de horas, disfrutar de la tranquilidad y lugares más o menos atractivos, exentos de bullicio y peligro.



