Un mundo raro: la culpa no es de los Medios...

El sistema político mexicano en general, así como la sociedad misma, se encuentran en un proceso de cambios multifacéticos que esbozan, a primera vista, escenarios y conflictos inéditos así como sus soluciones, empero, en el fondo, siguen siendo el mismo teatro guiñol de siempre, donde una élite política y económica de titiriteros mueven los hilos de toda la sociedad (sus títeres), bajo un guión minucioso y estratégicamente planeado, pero igualmente ignorado por la mayoría de todos nosotros.

 

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La generalidad de los medios de manipulación (también conocidos como “de comunicación”) tradicionales, por decirles de alguna manera (radio, prensa escrita, TV), continúan rindiéndose ante el cobijo económico de los gobiernos. La objetividad, el análisis y hasta la verdad llevan línea ya marcada tras previa negociación e intercambio de beneficios (medios-gobierno). La información es un producto prefabricado a medida y beneficio de unos pocos, manipulando tanto el entendimiento como el voto de las masas estólidas, que, por su volumen, son quienes aun otorgan, si no es todo, sí gran parte del poder a lo bronco, basando su decisión en peinados, despensas, 300 pesos, promesas, falacias marrulleras y dogmas de fe, sin meditar a fondo, sin desmenuzar las opciones, sin darle el justo valor a la responsabilidad de cada uno de los ciudadanos de elegir a quienes van a darle impulso y dirección a las instituciones que manejan a nuestro municipio, estado, país y, en cierta dosis, nuestras vidas.

 

Es más sencillo creer una mentira repetida en horario “triple A” que una verdad ignorada.

 

Por lo que se puede apreciar que de facto predominan los acuerdos cupulares y las auto-designaciones de los líderes que poseen mayores recursos de poder (sobre todo económicos), haciendo nulos tanto los derechos como los reclamos de la sociedad.

 

Los usos que los políticos le dan a los medios transforman la concepción de la propia política, confundiendo el debate entre las élites de poder como si fuera éste todo el universo de lo político existente.

 

La “justicia” es un show que vende espacios publicitarios (pregúntenle a Kalimba) y entrevistas exclusivas (pregúntenle al JJ), pero que difícilmente rinde los resultados que todos necesitamos.

 

El internet es el medio que se ha salvado, a medias, gracias a que es una plataforma a la que tienen acceso todos los ciudadanos de una manera directa, sin cortapisas. Ahí, a través tanto de redes sociales, páginas personales y foros especializados, los ciudadanos aun pueden expresarse sin censura, de manera directa e inmediata.

 

Los medios difícilmente van a evolucionar, al cien por ciento, como a todos nos gustaría, ya que al final de cuentas son un negocio y como tal se seguirán manejando. Ellos hacen su chamba, los que no la hacemos a veces somos nosotros, quienes podemos y debemos ser más cuidadosos, selectivos y exigentes al momento de escoger el conducto para recibir la “información” que buscamos y necesitamos, en vez de zamparnos de un bocado, sin masticar, toda la porquería que nos ponen en primer plano.

 

Aunque las reflexiones son muchas, lo importante siempre serán las acciones. Desafortunadamente, todavía somos una sociedad infectada con el síndrome del zopilote estreñido; planeamos, planeamos, planeamos… pero no obramos.

 

La culpa no es de los medios, sino de quienes han dejado que los medios los manipulen.

 

En el mundo del vino es dado por hecho que el consumidor es el responsable directo de la calidad de los vinos, incluso más que los productores, ya que si existen malos vinos es sencillamente porque hay malos bebedores que los compran.

 

Si hay malos políticos y servidores públicos es porque, simplemente, hay malos ciudadanos que los toleran.

 

No cabe duda… este es un mundo raro.

UNETE



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