El sistema político mexicano en general, así como la sociedad misma, se encuentran en un proceso de cambios multifacéticos que esbozan, a primera vista, escenarios y conflictos inéditos así como sus soluciones, empero, en el fondo, siguen siendo el mismo teatro guiñol de siempre, donde una élite política y económica de titiriteros mueven los hilos de toda la sociedad (sus títeres), bajo un guión minucioso y estratégicamente planeado, pero igualmente ignorado por la mayoría de todos nosotros.



