Uso y abuso de gas

Haciendo un breve repaso de la historia, específicamente en 1914, año que dió origen a la Primera Guerra Mundial o “guerra química”, podemos situar al gas lacrimógeno entre los mayores inventos de la época.

 

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Los franceses fueron los primeros en emplear aquella innovadora arma, utilizando granadas llenas de gas lacrimógeno en agosto.

La capacidad letal del gas era limitada pero la proporción de bajas no letales fue alta, llegando a ser uno de los factores más temidos entre los soldados.

                                      

Hoy en día esta arma química es utilizada por las fuerzas de la policía para dominar a la gente tanto en un disturbio como en un arresto. Muchas veces sin medir las consecuencias producidas en quienes están ajenos al conflicto, pero se ven afectados por el gas.

Ayer (14 de febrero de 2012), un grupo de ex soldados que fueron movilizados por el Ejército hacia el sur del país en 1982 pero no combatieron en las islas Malvinas, cortaron la Av. 9 de julio, esquina Av. De Mayo, desde la noche anterior, obstaculizando el transito. La protesta, si bien interfería el tráfico, no era de carácter violento. Hasta que intercedió la Gendarmería. y la Policía Federal, al mediodía.

Ambas fuerzas encontraron como solución al desalojo de los ex soldados, la implementación de gases lacrimógenos y camiones hidrantes.

Por dicha intersección de las avenidas transitan por día miles de personas, sin contar a quienes tienen sus puestos o locales de trabajo en la zona.

Inmersos en el facilismo arrojan los gases sin tener en cuenta a aquella gente que no participaba de la protesta.

El gas lacrimógeno provoca picazon, ardor de los ojos, nariz, boca y piel, excesivo lagrimeo (nublando la visión), goteo excesivo de la nariz, aumento de la salivación, tos y dificultad respiratoria, desorientación, confusión y a veces pánico. El efecto puede durar desde minutos, a una hora.

Por otra parte en las personas que utilizan lentes de contacto el efecto es aún mayor, ya que de por sí estos lentes son irritantes y pueden conducir a daño en la cornea.

A sí mismo las bombas lacrimógenas pueden afectar las funciones reproductivas, dañar al feto en el último trimestre del embarazo, y a los niños en los primeros años de vida, provocando efectos en la salud que pueden resultar irreversibles.

En el episodio de Av. De Mayo y 9 de Julio, las partículas de gas quedaron en el ambiente por más de una hora posterior a ser utilizadas, afectando al ciudadano que recorría dichas calles y que en muchos casos no sabía que le estaba provocando ardor en los ojos, picazon en la nariz y problemas al respirar.

           

El uso y abuso de esta arma química, producto del facilismo, la crueldad, la insensibilidad y la falta de responsabilidad como también de capacidad de parte de las fuerzas de seguridad, son una constante, no solo en Argentina sino también en el resto del mundo. No hay escrúpulos, ni cuidados al ciudadano ajeno a la situación. No se miden las consecuencias, de un gas que puede producir daños irreversibles en la salud del afectado, quien depende del grado de susceptibilidad de su organismo para salir ileso.

 

 

 

UNETE



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