Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Cristina Fernandez de Kirchner   ·   Inflación   ·   Crisis Económica   ·   Mauricio Macri   ·   Devaluación   ·   5G   ·   Teléfonos Móviles   ·   Tecnología   ·   Redes Móviles   ·   Capitalismo



La Danza del Sol y el verdadero concepto del milagro.


Inicio > Cultura
15/02/2012


4631 Visitas



El 13 de Octubre de 1917, en las cercanías del pueblo portugués de Fátima, cincuenta mil personas presenciaron, a las 13 horas, es decir, a plena luz del día, uno de los más portentosos fenómenos de la historia religiosa del siglo XX. El hecho fue narrado de modo semejante por tres periódicos de caracter escéptico, pero por sus características, era imposible de ignorar.


Tres pastorcitos, Lucía, Francisco, y Jacinta, estaban viendo con los ojos del espíritu a la Virgen María en su sexta aparición, y la muchedumbre los rodeaba. Ellos pedian por diversas personas que tenían graves problemas de salud. La Señora había prometido que efectuaría varios milagros en favor de sus devotos y había puesto sus condiciones. Obedecer los mandamientos del Señor y orar con persevarancia. Nada diferente a lo que la Biblia y la Iglesia cristiana ha repetido por siglos. Arrepentirse de los pecados, y vivir una vida piadosa y recta.

A las doce del día los tres videntes habían llegado al lugar despoblado, junto a la encina de las manifestaciones. Estaba lloviendo, era otoño. Los niños y la gente oraban con fervor. A la hora indicada en el primer párrafo, a la una de la tarde, Lucía salió de su trance, e indicó al cielo, recién había dejado de llover. Miren al Sol, dijo la niña. El astro rey estaba cubierto por una leve neblina propia del momento en que va a cambiar el clima.

Pero de repente el sol se movió, se puso de color plateado, se alejó girando y se acercó a los espectadores, volvió a alejarse, cambió al color azul, volvió a acercarse, giró como en una danza espiral, y cambió nuevamente de color. Ahora era de color amarillo. Se alejó una vez más, y luego volvió a quedarse quieto en lo alto del meridiano. Y su color volvió al blanco brillante, y las nubes ya no estaban. Las ropas de los espectadores, que un momento antes estaban empapadas por la lluvia, ahora estaban secas. El pánico de algunos momentos había pasado y fue reemplazado por oraciones del santo rosario.

 Las fotografías de la época, que salieron en los periódicos ya mencionados de Portugal, no pudieron mostrar el fenómeno mismo, por no tener filtros apropiados, pero si captaron a la gente mirando al cielo, y la luz reflejada en sus rostros. Y agregaron que el fenómeno fue presenciado sólo en un area de unos 20 kilómetros a la redonda. En el resto del mundo el sol se mostró absolutamente normal. La primera guerra mundial se acercaba a su fin, en cambio en Rusia iba a comenzar la catástrofe de la Revolución Bolchevique, en pocos días más.

Por los datos recopilados de los testigos del prodigio, tanto de los interesados devocionales, como de los que no lo eran, el fenómeno fue real y visto igualnente por amigos y por enemigos de la fe. Pero en un area limitada del territorio, solo sobre el pueblo y los alrededores de Fatima. La cosa no deja de asemejarse a lo sucedido en la batalla de Gabaón,  unos 1200 años antes de Cristo, cuando Josué, en medio del cruento combate, gritó al cielo, y le ordenó al sol que se detuviera, y el sol se detuvo por una hora más, hasta que los hebreos triunfaron sobre sus enemigos.

En la danza del sol sobre Fátima, y en los cambios de color del astro, se sabe que el fenómeno no fue cósmico, sino local. Los hombres de mentalidad científica rechazan un milagro de estas características, pues implica una suspensión de las leyes inmutables del universo. Y está muy bien que lo digan. Pues ese concepto de milagro, propio de la Edad Media, está obsoleto. Aunque la gente simple sigue creyendo que Dios puede suspender el trabajo de las leyes naturales en cualquier momento.

Y por que en verdad, y aunque los escépticos no lo crean, milagros ocurren todos los días, y en todas partes del mundo. En los santuarios de Tarakeswar, en la India, en el Ashram de Sai Baba, en Lourdes, en la tumba del padre Pío, en templos evangélicos, en santuarios egipcios, en Israél., en las Tumbas de los grandes Sheiks del Sufismo, de Ibn Arabi, de Rumí, en Liseaux, Guadalupe, Luján, en el Tibet, en Japón, en Brasil, o en California. y en la vida personal de miles de personas anónimas.

Y también ocurrian milagros en Delfos, y en el templo de Esculapio en Grecia Antigua, y en Bagdad, a manos de individuos tan santos e ilustres como Mansur Al Hallaj, muerto crucificado y quemado por orden de las autoridades musulmanas el 27 de marzo de 922 D. de C, por decir lo mismo que Cristo, Yo soy la Verdad.

Resolvamos el dilema creado. Si las leyes del cosmos son inmutables, y funcionan siempre, como es que los milagros existen. Están allí, aunque muchos no quieren mirarlos ni estudiarlos. La razón es que los hombres NO CONOCEN TODAS LAS LEYES DEL UNIVERSO, y existen leyes sutiles, leyes que regulan la existencia de seres y cosas en mundos paralelos o superiores al nuestro. Cuando las leyes de otro cosmos se manifiestan en este cosmos por breves momentos, se produce un milagro. Es decir, una aparente ruptura del orden natural.

Así explican los milagros los propios yoguis de la india, por boca de un gran yogui llamado Paramahansa Yogananda, en su libro La Autobiografía de un Yogui contemporáneo. Y así también lo explica un gran investigador de lo oculto, en la famosa obra de Pedro Damián Ouspenski, en "Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida", donde exponde las explicaciones de su maestro, George Ivanovich Gurdjieff.

Y tales manifestaciones de leyes sutiles son posibles a lo largo de toda la historia del hombre porque el universo mismo, al ser estructurado dejó abiertas las comunicaciones entre los mundos paralelos. Existen puertas entre los mundos que los maestros y los santos aprovechan para acceder a conocimientos superiores, y al uso de poderes especiales. Y esas puertas interdimensionales pueden ser utilizadas por seres superiores, en este caso por María santísima, para enviar ayuda y producir un fenómeno local pero grandioso, como la danza del sol y su cambios de colores.

Y, desde luego, lo logró por un efecto lente molecular. Movió con su voluntad las moléculas de la atmósfera, compactándolas hasta formar un lente o un prisma a la altura de las nubes. Así el aire mismo al comprimirse y descomprimirse formó el medio transparente, el lente o prisma gigantesco necesario para modificar la luz, el color y la apariencia del sol e impresionar a la multitud, y decirle a todos, aquí estoy yo. Los videntes no han mentido, no son alucinados, me han visto realmente. Yo existo. Y el Señor tiene planes con la humanidad. No estais solos.

Hoy sabemos que existen personas psicokinéticas, que pueden mover la materia con el poder de sus mentes. Pueden mover moléculas a nivel celular para sanar a un enfermo, como para imprimir una fotografía sin usar luz, o para levitar objetos. Nada nos impide creer que eso es posible, pues existen resultados de laboratorio que lo demuestran. Pero los milagros, como ya se explicó en el párrafo anterior, no solo son femómenos de laboratorio, son también signos, señales, mensajes de inteligencias invisibles y compasivas a quienes el destino de la humanidad no le es indiferente ni ajeno.



Etiquetas:

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18428 publicaciones
4673 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora