. Y está relacionado con
la ley eterna, el deber ser, la misión de cada ser y de todos los seres, o el
rol cósmico y social de las personas, o la voz interna que asigna un propósito
especial o razón superior a nuestra vida. En suma es la palabra que resume en
una sola lo que llamamos LA RECTA ORIENTACION DE NUESTRA EXISTENCIA.
Es un hecho que los psicólogos y
psiquiatras de la primera parte del siglo XX detectaron que nuestra época
era una excelente fábrica de neurosis de angustia. Y postularon hipótesis
sexuales, de voluntad de poder, de conflictos con los arquetipos, y otras
razones, como la pérdida del sentido de la vida, para explicarlas y
tratarlas, con mayor o menor éxito. Así nació el famoso psicoanálisis, la
psicosíntesis, las terapias de grupo, la terapia gestalt, la logoterapia, las
constelaciones familiares y desde luego un mejor estudio de la bioquímica
del cerebro, sus neurotrasmisores, y el gran desarrollo de la importante area
de los psicofármacos.
Después de la revolución del
movimiento Hippie, los psiquiatras y psicólogos empezaron a observar que
estos trastornos de personalidad no eran ahora sólo de angustia y de ansiedad,
o trastornos compulsivos, sino que ahora era algo muchisimo más grave, que eran
las neurosis depresivas, o lo que los pacientes subjetivamente describen como
la antesala de la propia muerte por una tristeza crónica y un terrible impulso
de autoaniquilación.
Y para mayor desesperación de
estos nuevos sacerdotes y shamanes urbanos de nueva generación, aumentaron las
crisis de pánico, la afición a las drogas alucinógenas, y otros cuadros
psiquicos complejos para los que no había una teoría apropiada que los
explicara. Y ya al no tener una visión global que les ayudara comenzaron a
pedir ayuda a otras areas del conocimiento como el Yoga, al Eneagrama de
Gurdjieff, a la Logoterapia de Viktor Emil Frankl, a la sofrología, al
simbolismo del tarot, a la astrología, a la meditación trascendental, al reiki,
etc.
Y sin embargo, su escepticismo
académico, sus pensamientos de línea positivista agnóstica, su relativismo
filosófico no les permite ver, salvo honrosas exepciones, que el problema
de la humanidad es espiritual, con una grave pérdida del sentido o del logos de
la vida, o de la razon de ser. Los seres humanos, despojados o emancipados
de sus creencias religiosas, del apoyo de Dios o de los Dioses. Liberados de la
moralidad y de los mandamientos de la religión, sin poder orar, pues su
educación academica les decía que no había nadie al otro lado para escucharlos
y orientarlos, estaban perdidos en las tinieblas del modernismo y de una vida
sin trascendencia, una existencia sin significado.
Afortunadamente, o
Providencialmente, del Infinito Interior del hombre llega el socorro que la
cultura académica no puede dar. Nacen nuevos movimientos religiosos, la gente
empieza a reconectarse con la madre tierra, se gira hacia el budismo zen, o al
budismo tibetano, se busca la verdad y se practican retiros espirituales,
los grupos esotéricos aumentan, y la experimentación paranormal también. A
pesar de la postura de muchos racionalistas anti-deidad y pro-materialismo, y
de sus prédicas, la humanidad va girando y cambiando de actitud, en busca del
Dharma, del Deber Ser, de su Misión en la vida, buscando los signos de Dios en
sus existencias, así saber, experimentalmente, cual es el la orientación
existencial correcta, en suma, cual es la Voluntad del Todo o de Dios para la
humanidad.
Y eso es muy bueno. Indica un
nuevo amanecer de luz, de paz, de orden existencial, de armonía y plenitud para
las almas de los hombres. Una nueva síntesis de ciencia, de religión y de
filosofía, una visión holística del ser humano y de la naturaleza, donde el
Todo es mayor que las partes, es decir, que incluye a Dios y el Dharma,
permitirá sanar a los individuos y a la sociedad de sus neurosis. Como dice el
Nuevo Testamento, en Colosenses 1,27: " Cristo en nosotros, la
Esperanza de Gloria". Es el Verbo, la Ley o la Razón cósmica de Amor
y sabiduría, la que tiene la solución de los problemas actuales y existenciales
de la humanidad.
Claro que la condición básica de
esta sanación personal y colectiva es VIVIR NUESTROS IDEALES ESPIRITUALES
cada día, con perseverancia, si no lo hacemos así nos enfermaremos de algo más
grave, que se llama ESQUIZOFRENIA MORAL, y viviremos en un mundo interno
más dividido, incoherente, desarmónico, mucho más enfermo que antes. Y el mundo
externo, natural y social, reflejará más profundamente esa oscuridad
y esa desarmonía de lo que ha hecho hasta ahora.
Pero eso es sólo una posibilidad
que puede ser evitada, depende de nosotros, y de cada uno de nosotros, pues el
Génesis dice que nosotros, como Adan, fuimos puestos aqui, como los Jardineros
de la Tierra, por lo tanto de nosotros depende la belleza y el orden de nuestro
mundo, de nuestro jardín. La belleza interna y la verdad adquirida en el alma
debe reflejarse en la rectitud y el orden externo. El mundo no cambiará si
primero no cambiamos nosotros mismos. Ese es el Dharma.