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Reencuentro: En busca de lo verdadero


Inicio > Literatura
11/02/2012


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Este cuento es breve, pero esta creado con las dos cosas que nos hacen iguales a todos, la inteligencia para crear y el corazón para embellecer lo creado





Todos los dias en las tardes,  la joven rana Ramon subia por el tronco de un arbol hasta una rama alta,

le tomaba casi una hora llegar a ésta, sin embargo, mantenía la costumbre de trepar diariamente por las paredes porosas del

canelo; éste sagrado arbol que se alzaba majestuoso sobre el gran estanque de las ranas, era además

refugio nocturno de murcielagos y de Juan, el buho, de quien se decia era el ser mas sabio del 

estanque,pero que jamas se le había oído hablar. 

Pero ¿por que una rana mantendria

ese habito?- les dire ahora: Ramon siendo uno de los tres miembros mas jovenes del estanque

habia descubierto  la puesta del sol, ¡si!, aquella hogera que ardia durante el

dia se hundia en las tardes en el mar, extinguindose por completo dando paso a la noche,

por supuesto Ramon no conocia el mar por lo que pensaba que éste era una extension del cielo.





Al bajar del arbol se encontraba con un grupo de ranas que le esperaban para escuchar todos

los detalles sobre la puesta del dia, él les hablaba del crepusculo, de las nubes que 

pasaban ese dia, del extraño movimiento ondulatorio del mar y del reflejo del sol en éste.

Todos oian en silencio.

Un dia cuando terminaba de relatar una de sus impresiones, apareció un grupo de ranas muy ancianas, con voces graves y resultas exclamaron:

- ¡Tu! rana insensata que llenas de fantasias y mentiras la conciencia de todos los 

presentes,¿puedes siquiera probar algo de lo que relatas con tanto detalle? y ¡ustedes 

ranas!, ¿creen tan facilmente las mentiras de esta astuta rana?

- ¡Ramon no miente!- exclamo una de ellas

- ¡él ha visto desender la hogera hasta el cielo!-dijieron otras.

- ¡él ha visto como la gran hoguera descansa  en las noches en el otro cielo!- termino por

expresar la mas joven de todas, Mirru.

- ¡él! ¡él! ¡él! , y ¡ustedes! ¿que han visto?... ¡nada!,solo  ven a traves de Ramon,ciegas

e indefensas se postran ante su ilusión.

Ramon desconcertado por la situación y convencido de lo que él veia a diario,expreso:

- ¡ustedes aparecen hoy entre las ranas!, gritan y me tratan de ambaucador. Pero lo que no

saben es que la verdad esta ahí, sobre ustedes, desde esa rama la veo a diario.





Todas las ranas callaron, era cierto, la oportunidad de ver lo que Ramon observaba en las

tardes estaba justo sobre ellos, cualquiera podia acceder a ver la hoguera acostarse 

dentro del segundo cielo. Pero aunque esto fuese verdad y solo bastace con subir hasta

la rama, ¡para que hacerlo, si estaba Ramon?

- ¡ramon no miente!, ¡le creemos!, ¡ramon no miente!, ¡le creemos!





Ramon se sintio aliviado, la gente compartia su creencia. Aunque él desconocia que era 

mas bien un apoyo por comodidad.





- ¿Has de sentirte tranquilo Ramon?... nosotras las ranas ancianas ya no tenemos las 

fuerzas para subir a tu rama dorada,  cuando contábamos con esa fuerza,  este arbol era muy pequeño el  bosque que cubre  con soberbia nuestro horizonte no nos ha permitido ver mas allá. Debes saber esto: lo 

unico que te creemos es que  has llegado con esfuerzo y constancia hasta esa rama, en 

lo alto hay algo que solo tu has visto,eso es todo. Sin embargo, si dices que la gran 

hoguera descansa en ese cielo que dices, sus restos deben descansar durante la noche,

ve y consigue una de sus brasas, traela y te creeremos los ancianos.





Ramon acepto y partio a la mañana siguiente, dispuesto a hallar los restos del sol que veia 

desaparecer todos los dias.

Camino siempre siguiendo las llamas ardientes que desde el cielo lo iluminaban todo,pero que en el bosque no eran mas que trazos  vagos  e inconsistentes, cruzo el inmenso bosque,

paso muchas dificultades y aventuras en él.  Por las tardes observaba entre el follaje la luz que se colaba por las araucarias, canelos, alerces; en las tardes rectificaba su rumbo, su dirección: la misma del fuego. Los días se habían transformado en su 

mision: seguirlo hasta su lecho; sus pasos en  su destino: encontrase con la gran hoguera del 

mundo rana,  los bosques, los arroyos y las aves.Caminó siguiendo sus convicciones, con cada paso el camino se aclaraba, su senda ahora brillante, finalmente llegaba a su fin,  

mas, las humedas tierras llenas de hojas y camarones daban lugar a una tierra arenosa, la playa, era la tierra que precedía  al gran cielo,

 Ramon  lo noto inmediatamente, el cielo no era como lo divisaba  desde la rama en lo 

alto del canelo, su composición era bastante parecida al agua de su estanque, pero era

 infinitamente mayor y se tambaleaba violentamente,creando grandes olas que azotaban las orillas

y las rocas; ¿rocas? cuando miraba desde su ciudad jamas vio aquellas rocas, 

¿por que estaban alli? Ramon habia sido riguroso al seguir la direccion de la gran luz, 

rectificaba a diario su camino, un pensamiento le vino a su conciencia, diariamente él

se perdia unos grados de su rumbo, pensaba en esto cuando lo vio, contemplo como la hoguera desaparecía

lentamente en el mar. Su asombro no cabia dentro de si, deseaba compartir inmediatamente este descubrimiento con sus ranas, pero estaba solo. La hoguera

  entraba sin detenerse bajo el manto acuatico,¡pero que sorpresa!, no deja leños  ni brazas,

ni emerge vapor del cielo, ¡pero! ¿por que?, ¿quizas no entra al cielo? ¿quizas esta pasa por detrás de este?. Ramón se entristecio al descubrir que lo que creía cierto  al parecer 

era falso,observaba una nueva verdad de la hoguera. Inicio lentamente y en silencio el regreso a casa.

cuando llevaba tres horas de caminar sintio una voz.

- Ramon la rana  valiente...

-¿quien es?

- el silencio...

-¿el silencio?

- si. Dime rana ¿que haces aca?

- vine con un proposito y fracase.

- Y ¿que haces ahora?

-  regreso a mi estanque sin nada mas que la verguenza.

- ¿que haras despues rana?

- dejar de mirar hacia arriba, hacia la rama y mirar la tierra que he de excarbar.

- quizás ya escarbas...

- ¡oye!, ¿pero ¿quien eres?





Bajo entonces desde lo alto, a gran velocidad, una sombra enorme, mostró sus enormes ojos, 

 el tiempo de la rana se detuvo,  seria victima de aquella sombra desconocida. Pero no, era Juan el buho,quien se poso a su lado mirando 

con una disimulada expresion de alegria,que la contenia su seria y curiosa mirada.





- ¿para que caminas sobres tus pasos ramon?

- Para contarles a los otros lo que he visto

- y ¿que has visto?

- ¡que estaba equivocado!...si ¡equivocado!...¿satisfecho?

-  y ¿ahora no lo estas?





silencio.





- quizas aun lo este. Aunque regrese y  revele a las ranas lo que he visto, desmentir

lo que  observaba en las tardes,  quizás sea la expresión de otra falsedad.

- entonces ¿dices que estaria mal regresar y contar sobre esto que es mas verdadero que

 lo que sabias antes, pero que a la vez puede no ser la verdad?    

- creo que si.

- entonces no sigas y halla por ti mismo la verdad que buscas, no le mientas mas a otra

rana en tu vida.

- pero hay agua y es salada.

- entonces logra primero cruzar el agua antes de ambicionar la hoguera. 

- tienes razon, lo haré, hallare el modo de cruzar el agua. Tendre que  dejar de ser rana y 

convertirme en pez. 

- que asi sea mi joven amiga, continua hacia la hoguera y no te detengas jamas.





Ramon volvio a la orilla del oceano y emprendio el viaje mas dificil de todos,entrar en 

lo profundo del mar para su transformacion de rana a pez. La ballenas cuentas que un hermoso 

salmon cruzo el oceano en busca de una hoguera, desapareciendo sin dejar rastro, 

dicen que aquel pez tenia patas como ranas y que le habria revelado a una centolla que era 

para nunca olvidar quien habia sido, así nunca olvidaría lo que buscaba.





















Fin













Autor









Francisco Villarroel   





 



Etiquetas:   Reflexión   ·   Relato Breve

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