En busca de un trabajo digno

Dice el refrán que para todo hay una primera vez, pero no hace referencia a como será esa primera vez. Otro, más cruel pero realista al fin, reconoce que si sos novato o recién empiezas en algo hay que pagar el famoso "derecho de piso". 

 

. Otro, más cruel pero realista al fin, reconoce que si sos novato o recién empiezas en algo hay que pagar el famoso "derecho de piso". 
Un joven recién egresado del colegio con ansias de comenzar su propia carrera profesional, se ve en esta encrucijada. Los clasificados están llenos de anuncios de "Jóvenes a partir de 18 años, c/s experiencia, excelente ambiente laboral y posibilidad de crecimiento". O si no la más común hoy en día: "Importante multinacional, incorpora para su staff, jóvenes de 18-25 años, sin experiencia, con marcado perfil empresarial".

El adolescente se entusiasma, se motiva, pensando que es el trabajo ideal, el que él estaba buscando, hasta que llega a la entrevista. El 100% de estos casos son empresas que buscan gente para ventas, sea telefónicas, en la calle o en stands. El salario, según ellos es el que vos te propongas a alcanzar. Traducido, es a comisión. Si vendes, cobras, si no, trabajaste gratis. Algunos te dicen que son en blanco, pero en seguida se demuestra lo contrario. Ellos mismos se contradicen.

En dichos empleos, la gran mayoría de los postulantes decide probar suerte y aceptan el trabajo. A la semana o al mes renuncian. La ida de estos trabajadores da paso a otros y así sigue girando la rueda.

Vigiladores, guardias de seguridad, con titulo secundario y D.N.I en condiciones. Incorporación inmediata. Otra moda impuesta en estos últimos años.

En este caso, el joven, se encuentra en el 90% de los casos con una empresa seria, en blanco, donde te forman, te dan el uniforme, una compañía “normal”. Pero no todo lo que brilla es oro. El salario es poco para la carga horaria del trabajo. Doce horas parado, a veces pueden ser más si el que te tiene que reemplazar se atrasa, bajo la lluvia, el sol, el frío y el calor.

Son muy pocos los que se quedan en la entrevista. En su mayoría, personas que rondan los 26 o 30 años, obligados a trabajar para mantener a sus familias. Por ende es una frustración más para aquel adolescente que busca empleo.

Pero no solo quienes no hacen una carrera universitaria o terciaria tienen estos inconvenientes. Estudiantes universitarios se encuentran que a la hora de poner a la práctica todo lo aprendido, deben tener experiencia en el puesto y a la vez aceptar una remuneración baja.

La oferta abunda, pero no persuade y es en ese momento donde el joven debe priorizar sus valores, objetivos y hacer valer sus derechos, de tener un trabajo digno.

UNETE



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