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De Atacama, el Agua, la Energía y las Concesiones con Transparencia


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11/02/2012


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Quien no conoce el desierto de Atacama no se puede hacer la idea de su enorme potencialidad energética, de sus riquezas gigantescas, de sus extensas mesetas que suben hasta la cordillera en la parte más ancha de Chile, con una distancia de mar a frontera de aproximadamente 400 km. Mi trabajo se desarrolla en esta rica Región de Atacama y he constatado cómo van surgiendo proyectos de inversión que hacen de esta Región la de mayor crecimiento a nivel nacional, con importación masiva de mano de obra especializada.

Recorriendo este territorio casi a diario,  me remonto a su historia del siglo XIX, cuando Chile terminaba en Chañaral, desde donde se controlaba los puertos de Pan de Azúcar, Taltal y Paposo, puertos desde donde salieron las primeras exportaciones metalíferas de la joven República de Chile.  Desde esa época Atacama debió lidiar con la visión centralista, estrecha y egocéntrica, que desmereció el “despoblado de Atacama” tal como lo hizo con la Patagonia.

En el Norte, un pionero desconocido fue el Administrador de Aduanas de Pan de Azúcar, Don Máximo Villaflor, que estuvo por 20 años, de 1860 a 1880, a cargo de la Aduana de Pan de Azúcar; contemporáneo y correligionario de Pedro León Gallo, y que, además de aduanero, fue experto en Minería, columnista permanente del Mercurio, donde pudo publicitar sus ideas, abogando por la colonización del desierto y la industrialización de la minería. Villaflor fue un adelantado para su época y, al igual que tantos, no fue escuchado por Santiago. En sus cartas consta cómo la Aduana de Chile ejercía soberanía hasta la Caleta de Mejillones, desde los años treinta, mucho antes que Bolivia bajara a instalar la caleta de Cobija, con la que ha argumentado su pretendida soberanía marítima en el Pacífico. Los pioneros chilenos de entonces incursionaron en el desierto, construyeron los puertos de Paposo y Taltal, acompañados en la aventura por la Aduana de Chañaral, que era a la fecha una especie de Superintendencia de Aduanas,  y brazo del Estado para dar la cobertura legal y protección de los emprendedores en esta frontera. Aduanas era por entonces, lo que son hoy Correos, Carabineros e Impuestos Internos.

Hago referencia a esa historia que en el centro y sur del país se desconoce, porque, en general, apenas se tiene conciencia del Chile actual, con sus actuales límites y esto obedece, a mi juicio, a ese sesgo capitalino que tanto daño le ha causado a las provincias. Pero hoy Atacama no es la región rebelde que entró en guerra con Chile, que apostó al federalismo, que tuvo su bandera y sus héroes, los mismos que después, en la guerra del Pacífico fueran los más aguerridos soldados defendiendo a la patria. Hoy Atacama es una región aún invisible – se la saltan hasta los reportes del tiempo- que crece en forma acelerada, combinando la minería con la agricultura y la acuicultura. Uno de sus problemas medulares es el agua.

Estrategias Asociativas

Y respecto a ello, una reflexión de cara al desierto es la que sigue. ¿Cómo lograr que se realicen inversiones en el litoral para obtener agua y a la vez generar energía de manera sustentable?

Al respecto, dejo unas primeras ideas, para abrir el debate y seguir conversando. Si gusta conocer más de las estrategias BOT locales le invito a leer el ensayo Concesiones y Transparencia que fuera publicado  el año 2003 por la Revista Probidad, de Periodistas Frente a la Corrupción, PFC.

 Si se rompiera el dogma impuesto constitucionalmente respecto a la subsidiaridad del Estado, éste podría acometer con plenas capacidades una planificación indicativa que marcase ejes de desarrollo a los que se pueda convocar al sector privado, con un manejo transparente y efectivo de los contratos de concesiones BOT, Building, Operate and Transfer, que permiten un crecimiento en infraestructura que los Estados no pueden encarar con recursos propios.

Generar un portafolio de proyectos regionales o comunales que pudiesen ingresar a la oferta de coinversiones, debiera ser una tarea prioritaria para generar alianzas estratégicas público privadas. Pero es allí donde es necesario agregarle al planeamiento un valor adicional, que signifique integrar a la sociedad civil, a sus organizaciones de base, a los usuarios y consumidores. En este sentido, abrir los proyectos a la capitalización de los usuarios le da fortalezas al proyecto, pues neutraliza conflictos y direcciona los esfuerzos en armonía con la institucionalidad y las personas. He conocido experiencias asociativas que dan forma a proyectos sustentables que anulan los riesgos de conflictos desgastadores, integrando en la mesa y el negocio a todos los interesados. En Galicia el desarrollo de la energía eólica ha ido de la mano y en alianza con la industria láctea, principal usuario y consumidor de las energías renovables, que han pasado a tener participación en ese otro negocio de la energía. Las negociaciones por proyecto buscan un calce de los intereses de los diferentes actores para un diseño de ingeniería financiera que permita darles forma, con equilibrios de poder, con controles recíprocos y planes de gestión auditables.

Cuando se plantea una estrategia asociativa y descentralizada de las concesiones, lo que se busca es colocar en valor los espacios locales, relevando los potenciales proyectos en los que se pueda invitar a inversionistas que aporten tecnología, know how, recursos financieros y humanos, que puedan completarse con los aportes del Estado y de la propia comunidad organizada, llámese corporaciones, universidades, gremios, colegios profesionales, juntas de adelanto, asociaciones de consumidores, actores de hecho que expresan sensibilidades de barrios y comunas.

En materia  de agua para Atacama, pienso que la solución pasaría por un rediseño del actual sistema de concesiones a las sanitarias. Porque se podría convocar, fijando el Estado las bases técnicas y los lineamientos integrativos mencionados anteriormente, para que se instalen “llave en mano” proyectos de generación mareo motriz y de desalinización de agua de mar, con definiciones territoriales previas, a cargo de los organismos pertinentes, para poder llamar a licitaciones con un trabajo previo coordinado, que asegure fluidez y celeridad a los proyectos. Si se evalúa estos proyectos con criterios de Estado, donde el factor geopolítico debe ser relevante, podría el Gobierno articular un mega plan de coinversiones y contratos BOT con plena participación de las fuerzas vivas locales. Por experiencia local, un proyecto desalinizador RO (osmosis inversa) con sus estaciones de bombeo e hidroductos alcanza valores del orden de los 200 millones de dólares, de acuerdo a la distancia donde se requiere dejar el agua. Las tecnologías de osmosis inversa han alcanzado una calidad de depuración tal que para potabilizar posteriormente el agua, la sanitaria que la distribuya tendría que clorarla y fluorarla, ya que sale como agua industrial, casi destilada. Por su parte, en materia de energía mareo motriz también ha habido una flexibilidad de las plantas, que pueden ser pequeñas como para abastecer una industria  o una ciudad, o mayores, con capacidad de aportar excedentes al sistema interconectado norte o central.

Trabajar con mente abierta, dejando de lado la subsidiaridad del Estado como dogma de fe, permitiría, con similar pragmatismo que el que han aplicado otros países, captar tecnologías de punta, dar un salto cualitativo para colocar en valor territorios de una riqueza potencial insospechada. Si se mira en un escenario de desarrollo sustentable a 30 años, una estrategia como la planteada podría dejar al país con una infraestructura energética y de agua a todo evento, ganando en seguridad nacional, facilitando una mejor distribución de la población a nivel nacional.

Para todo esto, se requiere de un Estado emprendedor, proactivo que oriente la inversión privada hacia los ejes que interesan como país. De esta forma, si Chile actuara con criterios estratégicos de Estado, tomaría una actitud coherente y fomentaría, para el caso en comento, coinversiones público privadas con participación de usuarios, en proyectos de plantas desalinizadoras y centrales de paso mareomotrices en el litoral norte, dinamizando con ello potencialidades enormes de este macro territorio de Atacama.



Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 11 febrero 2012.

 

 

 



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