Gerd Wiesler, el agente HGW XX/7, de la película alemana “La vida de los otros” espiaba desde el piso superior a una pareja de artistas (Christa-Maria y Georg) de la República Democrática Alemana. Georg consternado por el suicidio de su amigo, el director teatral Albert Jerska, comienza a idear la escritura de un artículo para publicarlo en Der Spiegel. En este escrito Georg colocaría en debate el número de suicidios como un indicador político de la situación de su país. Raramente la tasa de suicidios ha sido utilizada en las discusiones políticas cotidianas como un espejo que habla de la sociedad en construcción. Si bien las estadísticas existen, estas son completamente silenciadas a favor de otros algo menos dramáticos como: Producto Interno Bruto, Nivel educacional, Esperanza de vida, Extrema pobreza, etc. La elección de indicadores no es un hecho casual, es un acto eminentemente político. La omisión o la postergación de indicadores como: Desigualdad social, Distribución del Ingreso o Segmentación en los Servicios sociales, nos habla del nivel de tolerancia para abordar temáticas estructurales de la sociedad.



